Es más fácil evitar la tentación que resistirse a ella

Hablaremos de una opción sencilla (dentro de lo que cabe) que es aplicable a bastantes situaciones de la vida cotidiana: Evitar la tentación.

Y con la palabra “tentación” nos referiremos a toda esa serie de distracciones, obstáculos o elementos que se nos cruzan en el camino y que ponen en peligro la consecución de nuestros objetivos.

Tentación es abrir Facebook cuando estás estudiando, comerte una bandeja de bombones saltándote la dieta o salir con una persona que sabes que no te conviene. Es tan difícil resistirse…

pastelito

No confíes en exceso en tu fuerza de voluntad

Si crees que tienes una fuerza de voluntad portentosa, yo no soy nadie para llevarte la contraria.

Pero, eso sí, admitirás que todo el tiempo no se tiene la misma fuerza. Y basta un sólo instante de debilidad para echar por tierra buena parte del camino recorrido.

Basta con que ese día estés más estresado, más cansado físicamente o con que hayas tenido que hacer uso del autocontrol de manera constante, por ejemplo, para resistirte una y otra vez a entrar en la heladería y arrasar hasta con los estantes.

La fuerza de voluntad, que es un recurso limitado, va mermando; la tentación, creciendo… Y el impulso de ceder a dicha tentación se torna irremediable.

Qué drama…

La manera más fácil de vencer la tentación

Básicamente, tienes dos opciones.

(1) La más dura de todas es mirar a la tentación cara a cara y pasar de largo. Y todavía es peor si se trata de algo que te gusta y llevas un montón de tiempo privándote de ello. (Aquí, un estudio que apoya lo dicho.)

(2) La más sencilla es esquivar la tentación. También podríamos decir que es la más práctica, ¿no? Si evitas pasar al lado de la heladería, no te asaltan esas ganas de ponerte de helado de turrón hasta las cejas.

No creas que por elegir la (1) vas a aumentar tu capacidad para resistir ante las tentaciones. Si son pequeñitas y manejables, sí. Pero, si son grandes, lo que aumentarías serían tu sufrimiento y las probabilidades de caer redondito ante ellas.

Es la segunda opción la que te ayudará a gestionar el autocontrol que necesitas y a conservarlo para ese tipo de tentaciones que se te presenten a bocajarro y no puedas esquivar.

Por lo tanto, si quieres asegurarte de no caer en una pequeña o gran tentación: bloquéala, esquívala, evítala, no pases al lado suyo.

Aunque algún día (si es el caso) podrías darte un caprichillo, una pequeña indulgencia… Total, no tienes que evitar la tentación por el resto de tu vida. 😀