Cómo hacer kéfir en casa paso a paso

Este es el tercer artículo de la Guía práctica del kéfir.

Ya te hemos hablado de qué es el kéfir y de las propiedades y beneficios que presenta. Sólo queda que consigas unos granos de kéfir y aprendas a prepararlo en casa.

El procedimiento es realmente sencillo. Siguiendo estas indicaciones, tendrás cada día tu bebida de kéfir lista para tomar.

Paso 1. Lo primero que necesitas son unos granos de kéfir y un tarro de cristal. Introduce los granos dentro.

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Paso 2. Echa leche sobre él. Puedes utilizar cualquier tipo de leche: desnatada, semidesnata o entera, de vaca, de cabra o de oveja.

Debes tener en cuenta que la leche desnatada produce un kéfir muy diluido. Para disfrutar de su textura y sabor, es recomendable usar leche semidesnatada o entera.

También puedes hacerlo con bebida de soja. Su sabor es algo más suave que el que produce la leche.

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Una vez hayas echado leche, debes cerrar el tarro de cristal con su tapa e introducirlo dentro de un armario. Se trata de que no le dé la luz.

Ahora déjalo ahí 24 horas. Cuanto más tiempo lo dejes, más espeso y fuerte se hará.

Paso 3. Llega la hora de cambiar el kéfir. Necesitas un colador, una cuchara y un recipiente para guardar la bebida obtenida.

IMPORTANTE: Es aconsejable que emplees utensilios de plástico o madera en la elaboración. Los de hierro, aluminio, cobre o latón (como los de las imágenes) pueden desprender partículas metálicas tóxicas en el kéfir.

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Paso 4. Nada más sencillo que echar poco a poco el contenido del tarro sobre el colador e ir colando el líquido, que será más bien denso.

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Paso 5. Con ayuda de la cuchara, vamos removiendo con cuidado el kéfir en el colador hasta que sólo nos quedemos con los gránulos.

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Paso 6. Ya tenemos lista la bebida de kéfir por un lado y los gránulos por otro.

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La bebida ya se puede tomar. Si prefieres beberla fría, déjala unas horas en el frigorífico.

Vuelve al paso 1. Vierte los granos en el tarro de cristal para seguir produciendo kéfir. No es necesario que laves el kéfir, ni en este momento ni en ningún otro: recuerda que el medio donde trabaja es la leche.

El tarro donde haces kéfir no hace falta tampoco que lo laves todos los días. Cuando lo hagas, eso sí, sécalo bien.

Algunos consejos para su preparación y conservación

Aquí tienes algunos consejos que te ayudarán a preparar kéfir en casa y a conservarlo en perfectas condiciones y durante mucho tiempo

1) Los gránulos de kéfir deben mantenerse siempre fuera del frigorífico. El lugar ideal es un armario de la cocina.

2) Los gránulos de kéfir pueden estar separados o juntos como si fuera una coliflor. Si se separan, no te preocupes. Seguirán creciendo y volverán a juntarse con otros granos o a formar ellos mismos una masa de kéfir mayor.

3) Si quieres repartir gránulos de kéfir, con que ocupen lo mismo que una pelota de golf es suficiente para que trabaje sin problemas. Regálalo siempre en un recipiente de cristal y con leche, para que el kéfir no extrañe su medio.

4) El yogur o bebida de kéfir sí puede conservarse en el frigorífico y dura entre 2 y 3 días. En frío gana mucho.

5) El kéfir está listo en 24 horas. Cuanto más tiempo lo dejes, más denso se hará y más fuerte será su sabor. En verano, por el calor, trabaja más rápido, algo que deberás tener en cuenta.

6) No es cierto que el kéfir muera en contacto con el metal y que no se pueda colar en un colador metálico.

7) Si tu kéfir crece con mucha rapidez, no tienes a nadie a quién regalarlo y no quieres tirarlo, lo puedes congelar. Utiliza preferentemente un recipiente de plástico y mételo en el congelador, con un poco de leche.

8) Para descongelarlo y que reviva, déjalo en la zona menos fría del frigorífico hasta que se descongele. Una vez descongelado, sácalo del frigorífico y ponlo en leche.

9) Transcurridas 24 horas, desecha el yogur de kéfir que ha producido y déjalo en leche de nuevo. Esta nueva producción sí podrás tomarla, aunque puedes desecharla también y quedarte con la siguiente. Puedes congelar y descongelar el kéfir tantas veces como quieras.

10) El kéfir puede morirse si no lo cuidas bien. Lo sabrás porque ya no fermentará la leche y su olor no dejará lugar a dudas. Si lo cuidas bien, es raro que suceda.

Siguiendo estos consejos podrás disfrutar de una sana y deliciosa producción de kéfir en tu propia casa. Disfruta de su sabor y de todos los beneficios que ofrece para tu salud.