Qué es el kéfir

Este es el primer artículo de la Guía práctica del kéfir.

El kéfir es una bebida fermentada que se elabora a partir de la leche. Los gránulos de kéfir, muy similares en aspecto a los granos de una coliflor o a una formación de coral, son unos microorganismos que contienen levaduras y bacterias y que se agrupan en una matriz denominada kefirano.

qué es el kéfir

En contacto con la leche y transcurrido el tiempo necesario, dan lugar a una bebida espesa similar al yogur, de sabor agrio y reconocidas propiedades probióticas.

El kéfir fermenta con diferentes tipos de bacterias, además de la levadura, lo que lo diferencia del yogur, que fermenta solamente con bacterias.

El origen del kéfir

Se cuenta que los pastores de las montañas del Cáucaso descubrieron el kéfir por casualidad. Transportaban leche en sus alforjas y ésta fermentó a los pocos días. Así descubrieron que esos pequeños granos blancos que se hallaban en el fondo daban lugar a esta bebida. Hoy el auténtico kéfir tradicional es preparado en muchos hogares del mundo entero.

La palabra “kéfir” parece derivar el turco “keyif” (alegría, placer), un vocablo que hace referencia al bienestar que se siente tras tomar esta bebida.

Aunque su sabor agrio resulta chocante al principio, deja un regusto muy agradable en el paladar y sienta muy bien al estómago.

La receta del kéfir fue pasando de generación en generación y desde el principio fue considerada como una bebida que protegía y mejoraba la salud.

De hecho, en el siglo XVIII estaba más que extendida esta creencia, que ha sido avalada científicamente en diversos estudios a partir del siglo XX.

Sus propiedades probióticas están hoy fuera de toda duda. El kéfir tiene efectos beneficiosos sobre la salud y el bienestar general.

Aunque carece de efectos secundarios, algunas personas especialmente sensibles pueden experimentar alguna molestia gastrointestinal al tomarlo.

Kéfir de agua y kéfir de leche

Hay dos tipos de kéfir: el kéfir de leche y el kéfir de agua. Cada uno de ellos se emplea en un medio diferente.

El primero trabaja en cualquier tipo de leche, ya sea de vaca, cabra, oveja o cualquier otro animal. También puede utilizarse con bebida de soja, aunque ésta no sea propiamente leche. El kéfir de agua sólo trabaja en agua.

El más frecuente y fácil de encontrar es el kéfir de leche. En la sección de refrigerados de supermercados y grandes superficies pueden encontrarse productos lácteos elaborados a partir de kéfir de leche.

Cómo tomarlo

El kéfir puedes tomarlo de tantas maneras como se te ocurra. Aquí te sugerimos algunas formas de hacerlo.

1. Como bebida. No hay problema en que lo mezcles con azúcar o edulcorantes, aunque de esta forma perderás parte de su delicioso sabor natural.

2. Mezclado con especias y untado sobre una tostada.

3. Mezclado con yogures de sabores.

4. Como aliño de ensalada. Combina muy bien con el aceite de oliva.

5. Mezclado con fruta natural, cortada y pelada y/o con frutos secos.

6. Con batidos de fruta, a los que da una textura y un sabor especial.

Puedes tomarlo a cualquier hora del día. Muchas personas acostumbran a tomarlo en el desayuno, antes de acostarse o como tentempié entre comidas.

Dónde conseguir kéfir

Los gránulos de kéfir no se venden, sino que se regalan. El kéfir tiene una asombrosa capacidad para reproducirse. Cualquier persona que lo haya tenido sabe que, al poco tiempo, habrá doblado su tamaño.

El kéfir crece sin problemas y a un ritmo bastante rápido por lo que, una vez conseguidos los primeros granos, tendremos garantizada de por vida –si lo cuidamos bien- la producción de kéfir en casa.

Lo que encontramos en los supermercados son productos elaborados a partir de él pero, para poder elaborar el yogur, es necesario tener la materia prima: los granos de kéfir.

Para conseguirlos, lo mejor es preguntar entre nuestro círculo de conocidos. Hay muchas personas que hacen kéfir en casa y que estarán encantadas de regalarte un poco.

Si no conoces a nadie, puedes preguntar en tiendas especializadas en productos biológicos y en herbolarios. En estos lugares siempre hay alguien que lo tiene o conoce a alguien que lo tenga o que te puede dar referencias de cómo conseguirlo.

Si te gusta la leche y los yogures y aún no has probado el kéfir, deberías hacerlo. Su sorprendente sabor y sus increíbles beneficios para la salud te conquistarán.

Para saber más:

Gaware et al.: The magic of kefir. Pharmacologyonline 1: 376-386. (2011): http://pharmacologyonline.silae.it/files/newsletter/2011/vol1/034.gaware.pdf

Hsi-Chia, Chen et al.: Microbiological study of lactic acid bacteria in kefir grains by culture-dependent and culture-independent methods. Food Microbiology 25: 492–501. (2008): http://ntur.lib.ntu.edu.tw/bitstream/246246/177589/1/04.pdf

Farnworth, E. R.: Kefir – A Complex Probiotic. Food Science and Technology Bulletin: Functional Foods, Volume 2, Issue 1. (2006): http://nutrition-healing.com/scientific%20research%20on%20kefir.pdf

Lopitz-Otsoa, F. et al: Kefir: a symbiotic yeasts-bacteria community with alleged healthy capabilities. Revista Iberoamericana de Micología 23: 67-74. (2006): http://kefir.it/symbiotic_yeasts.pdf