Piensa en empezar (no en terminar)

La clave para terminar lo que se empieza es, precisamente, empezarlo. De cajón, ¿verdad? Si no empiezas, no acabas.

Hay acciones simples, que empiezan y acaban en una sola sesión. Con éstas, no hay drama. Por eso vamos a referirnos a los proyectos largos, que toman días, semanas o años de dedicación.

Quizás no tengas problemas para empezar con un objetivo a medio o largo plazo. Piensa en dietas, ejercicio físico o en cualquier trabajo o proyecto que dure bastante tiempo.

Empiezas con ganas los primeros días y, con el tiempo, vas perdiendo bríos hasta que abandonas sintiéndote mal por ello.

empezar

Vamos a quitarnos esa sensación de derrota para ver esta situación desde otro ángulo. El problema aquí no es que no hayas terminado el proyecto. El problema es que no has empezado todas las veces necesarias.

Porque, cualquier objetivo que lleva tiempo, supone eso: empezar, empezar y empezar, una y otra vez. Todos los días.

¿Para qué sirve verlo de esta manera?

El lenguaje importa (y mucho) a la hora de explicarnos las cosas a nosotros mismos y a la de enfrentarnos a la situación.

Si te enfocas en empezar, ¿qué elementos juegan en esta situación?

  1. La decisión firme de comenzar HOY.
  2. El tiempo asignado para empezar (y acabar) HOY.
  3. Las razones que tienes a día de hoy para ponerte manos a la obra, que no hay que perderlas de vista.

Si ayer (o en varios días) no cumpliste con lo que tenías que hacer. Si te has perdido. Si te has desanimado. Si te ha ocurrido algún percance… Déjalo estar.

Hoy puedes volver a empezar. Cada día tienes esa oportunidad en tus manos.

Y, si empiezas y sigues empezando… terminarás, seguro. Porque acabar es sólo una consecuencia de empezar. No es una acción en sí misma, sino el resultado de empezar, empezar y empezar.

Ya sea con motivación, con fuerza de voluntad o construyendo hábitos en torno a lo que quieres conseguir, como sea, hoy es un nuevo comienzo.

¿Qué te parece si concentramos nuestra energía en empezar lo de hoy?