¿Cómo te afecta una baja autoestima en tu trabajo?

Tener la autoestima por los suelos afecta de manera negativa a aquello que realices (trabajo, estudios u otras actividades).

Creerte o fingir ser la séptima maravilla del mundo y pisotear a todo hijo de vecino no es la solución, porque eso también acarrea sus complicaciones.

La idea es ser consciente de tus puntos fuertes, así como de tus limitaciones, y aceptar el lote completo.

Partiendo de eso, apuntemos algunas repercusiones que podría tener una baja autoestima en el área laboral (o de los estudios). Por supuesto, no serán las mismas para todo el mundo.

estrés anticipado

(1) Ritmo más lento: Como no tienes demasiada confianza en tus cualidades o capacidades, avanzas titubeante y sin mucho apuro por poner a prueba tus límites.

(2) Perfeccionismo acentuado: Te esmeras en que el trabajo quede impecable a los ojos de otros gastando hasta las energías que no tienes, aunque luego no te atribuyas ningún mérito por ello.

(3) Menor productividad: Debida tanto a (1) la inseguridad como a (2) las revisiones excesivas.

(4) Expectativas pesimistas: Si no valoras tu talento y, pese a tu esfuerzo, los resultados no son muy alentadores, la cosa deriva en una percepción de la realidad y del futuro bastante oscuras. Eso, a la par que aumentan la amargura y el resentimiento contra ti mismo.

(5) Mayor vulnerabilidad: Las probabilidades de convertirte en un felpudo para los demás aumentan en proporción a lo poco que te quieras a ti mismo. Ciertos “colegas” o jefes enseguida toman ventaja de las personas muy complacientes, que no saben defender sus límites.

¿Basta con ésas? Espero que sí.

El propósito de esta entrada es animarnos a valorar nuestros talentos y habilidades (ya sean pocos o muchos; modestos o portentosos) para evitar consecuencias como las que hemos nombrado.

¿Por qué no hacerlo? Si tu autoestima es muy baja, ¿por qué no pruebas a mirarte de otro modo?

La baja autoestima tiene más que ver con la forma de pensar que con una realidad. Y, aunque cueste, sí puedes pensar de otra manera sobre ti mismo. Puedes deshacerte de viejos esquemas y adoptar unos diferentes.

[Ya lo dijimos por aquí: Cómo empezar a superar una baja autoestima.]

Cambiando de esquemas

Para que ese cambio de esquemas resulte más sencillo, podrías aplicar algunas de las siguientes ideas en tu trabajo:

(1) Potencia tus fortalezas: Sin que ignores tus debilidades y limitaciones, intenta sacar partido de lo que se te da bien. Explótalo.

(2) Céntrate en ti: No te compares con otros. Básicamente, porque cada persona tiene sus puntos fuertes, sus puntos débiles y sus propias metas. Mira cuáles son todos los tuyos y préstales más atención.

(3) Supera los errores: Sé bueno contigo y no te castigues indefinidamente. Aprende lo necesario de los errores que cometas. Después, déjalos ir. Ellos que se queden en el pasado y tú sigue adelante.

(4) Reconoce lo bien hecho: Es estupendo que vengan otros a darte la palmadita en la espalda, pero trata de que la primera persona que esté satisfecha con su trabajo seas tú mismo.

Claro, claro… Quizás tengas que practicar a menudo hasta que te salga en automático, pero vale la pena para sentirte mejor en una ocupación a la que dedicas tanto tiempo, ¿o no?

Además, no estás solo en el empeño. Yo me uno a ti y empezamos ahora mismo.