Las desventajas de escribir un diario personal

Te sientas frente a ese cuaderno que cada noche es tu confidente y comienzas a escribir. ¿Dirías que esta costumbre puede volverse en tu contra?

Como cualquier cosa de las que realizamos, escribir un diario también puede ocasionar algunos inconvenientes. Veamos…

escribir un diario

Tu diario cae en manos ajenas

Éste es el mayor inconveniente de todos, sobre todo si esa persona descubre un asunto incómodo o delicado.

Pero también es fastidioso cuando escribes de temas intrascendentes, como: El vecino me dijo que podría sembrar tomates en el jardín y me he decidido a probar.

¿Qué necesidad hay de que alguien irrumpa en tu vida y se entere de tus planes (tomateros, en este caso), de lo que piensas o de lo que has hecho, si a ti no te apetece darle detalles (en ese momento, al menos)?

Encuentras el diario tiempo más tarde

Otro inconveniente. Con los diarios personales ocurre algo similar a cuando encuentras una fotografía tuya de hace varios años: ¡Qué pelos llevaba! ¡Y qué ropa tan hortera!

A mí me ha pasado lo de encontrar un diario escrito en mi adolescencia y reaccionar igual que si hubiese una visto una fotografía (“interior”):

Pero, ¿qué empanada mental es ésta? ¿Cómo no me di cuenta de que Fulanita se estaba aprovechando de mi ingenuidad? ¿Cómo exageré tanto con este problema?

Cosas así… Ya te figuras… Sientes nostalgia y vergüenza, todo mezclado.

Lo bueno es que, como eres tú a fin de cuentas quien lo lee, puedes mostrarte compasivo.

Acabas pensando que ahora, con la sabiduría que dan los años, lo habrías hecho todo de manera distinta… Y es probable que pase lo mismo cuando dentro de un tiempo encuentres lo que estás escribiendo esta noche.

Otros inconvenientes de escribir un diario

Sí, hay más. Pero se pueden sortear con ciertas precauciones.

Lo mismo que no dejas tu diario a la vista para que caiga en manos extrañas. O lo mismo que eres considerado contigo mismo por aquella forma de pensar que tenías años atrás. Lo mismo… puedes evitar el resto de efectos secundarios adversos.

Regodearte en la culpa, en el miedo, en el desamparo… o en cualquier emoción o sentimiento negativos.

Vamos a imaginarnos, por ejemplo, que te sientes fatal por no tener pareja. Eso es lo que más echas de menos en tu vida.

Y, cada noche, le cuentas a tu diario lo solo que estás, lo terriblemente amargado que vives, lo oscuro y desolador que es levantarse cada mañana y no tener a nadie con quien compartir ni lo bueno ni lo malo que te pasa.

En principio, te desahogas escribiendo. Pero, traspasas la línea y te vuelcas en la carencia y el dolor, como si toda tu vida girase en torno a eso.

O anclarte en la pasividad.

Escribir sirve para desahogarse y aclarar ideas, pero también para encontrar soluciones. Si escribes sólo acerca de lo que te pasa o de lo que sientes, prescindes de uno de los grandes beneficios de escribir un diario personal: Explorar más allá, incluyendo soluciones y oportunidades.

Ya ves. El diario es un instrumento muy útil. Tan sólo hay que tomar ciertas precauciones para que al usarlo no nos pillemos los dedos.