Perdonar a un amigo que cuenta tu secreto

Realizas una confidencia a un amigo/a. Das por hecho que no hablará del tema con nadie. Pero no es así. Tu amigo comenta tu secreto con terceras personas y a ti te sienta fatal.

¿Cómo afrontas la situación?

Ya dijimos que perdonar a un amigo no es tan fácil. Y quien, dice a un amigo, dice a alguien con quien tengas una relación cercana.

En primer lugar, porque la confianza queda herida o rota y, en segundo, porque tienes que plantearte cómo va a continuar la relación; cosa que no ocurre si un desconocido te ofende, porque no tienes ninguna relación que restaurar con esa persona.

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William Blake por eso diría: “Es más fácil perdonar a un enemigo que a un amigo.”

Veamos qué se puede hacer en este caso:

Reconocer tus sentimientos

Date algo de tiempo para asimilar el golpe y tomar conciencia de lo que sientes. ¿Qué es? ¿Estás muy enfadado, decepcionado o simplemente triste?

Sólo tú puedes saber cómo te ha impactado la traición de tu amigo. Acepta que te ha hecho daño y no trates de negarte tus sentimientos.

No ocultes lo que sientes en un cajón, porque más tarde puede rebosar de resentimiento.

Si te cuesta identificar lo que sientes, puedes utilizar el recurso de la escritura. Escríbele una carta a tu amigo, contando cómo te sientes y qué piensas de lo ocurrido. El propósito de dicha carta no es que se la des a él/ella, sino que te sirva para poner orden tus ideas y sentimientos.

Hablar con tu amigo

Llega el momento de hablar del tema, con calma y a las claras. Hazle saber a tu amigo cómo te sientes. Por ejemplo:

Estoy muy molesta. No me ha gustado que le dijeras a otras personas que yo estuve saliendo con Pablo. Se suponía que ibas a ser discreta.

Así, sin ataques. Esto le da la oportunidad al amigo/a para que se explique  y/o pida disculpas.

Reposar el asunto

La herida tiene que cicatrizar. Más le cundirá, si tu amigo se ha arrepentido, te ha pedido disculpas, ha hecho lo posible para enmendar el error y te ha asegurado que jamás se repetirá algo parecido.

En ocasiones, estas experiencias sirven para fortalecer una amistad. En otras, para dejarla ir. Sobre todo, si ves que tu amigo no hace ningún propósito de enmienda.

Aceptar la lección

Éste es uno de tantos aprendizajes que nos brinda la vida. Sí, es doloroso, pero también muy útil.

Con lo que ha ocurrido, tú vas aprendiendo en quién confiar y en quién no. Y también que hay asuntos que quizás es buena idea mantenerlos en privado.

Libérate de culpas y lamentos, y quédate con esta lección, que es muy valiosa.

Perdonar

El perdón no se apresura. Pero, tarde o temprano, llega el momento en el que estás listo para dejar atrás el dolor y el rencor. Y es buena idea aprovecharlo, porque, como ya sabes: El perdón es una liberación para ti.

Independientemente de que retomes tu amistad con esa persona (o no lo hagas), considera dejar atrás la amargura y quedarte sólo con lo aprendido. Perdonar es bueno para tu salud. Ése es el mejor motivo para hacerlo.

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