La presión que está en tu cabeza

Puedes ver en el horizonte que los días que se aproximan serán duros. Sientes que tu nerviosismo aumenta conforme se acerca el momento.

¿Podré con esto? ¿Seré capaz?

Estás preparado

Después de estudiar la situación, te preparaste para afrontarla.

Te ocupaste de tu cuerpo y de tu mente.

Hiciste planes.

Analizaste cada posible escenario que ibas a encontrarte.

Etc.

Tu dedicación no ha sido en vano: Todo lo que has hecho está ahí.

asustada

Por otra parte, has aprendido a organizarte dando prioridad a las tareas importantes. Capacidad que esperas que sea efectiva para no sentirte abrumado cuando la presión comience a apretar en serio.

Y, pese a todo tu esfuerzo, tienes miedo de eso: De sucumbir a la presión y de tirar la toalla a la mitad, por miedo al fracaso o a no saber por dónde seguir.

Comienza el reto y estalla…

La presión en tu cabeza

De acuerdo. El reto es duro y exigente, con problemas añadidos que escaparon a tu previsión inicial. Pero toda la presión no está llegando de fuera. Quizás una parte de ella sólo esté ti, en tu cabeza.

Puede que seas tú el que se esté exigiendo de más y haciendo la carrera más dura. Por ejemplo, para observar resultados visibles a partir de una determinada fecha. ¿Qué pasa si llegan un poco más tarde?

Date tiempo. Conserva la calma y, si hace falta, tómate un pequeño respiro para volver con más fuerza y seguir hasta el final. O, en todo caso, para encontrar otra alternativa.

Si es por el resultado final, no tengas tanto temor al fracaso. Porque, en realidad, es mucho más temible dejar escapar oportunidades, abandonar o ni tan siquiera empezar las cosas por miedo.

Y tú te preparaste, aceptaste el reto y sigues luchando a día de hoy. Si mañana lo dejas, que sea porque encontraste algo mejor, pero no por miedo.

Imagen de martinak15

Comments

  1. carmen morella garcia rivas says:

    eso es correcto,sin comentarios.-