Cómo escapar de la cárcel de la soledad

Ésta es una prisión de la que es muy difícil escapar. Pero, si no lo intentas, la soledad terminará con tu habilidad para conectar con otros, con tus ganas de hacerlo y hasta con tu salud.

Queda claro que no nos referimos a la soledad deseada, sino al sentimiento de estar desconectado, lejos de los demás, incluso cuando se viva bajo el mismo techo que otras personas.

Ése, el de la soledad, es uno de los sentimientos que mayor sufrimiento producen y, en nuestra sociedad tecnológica hiperconectada, es experimentado a diario por millones de personas.

¿Puede prevenirse? Digamos que sí. Pero a muchos de nosotros nos ha atacado tan lentamente, que ni tan siquiera sospechábamos en su día que nos estábamos metiendo en esa prisión.

hombre solo

Un amigo se marcha de tu lado. Luego, otro. Poco a poco, pierdes contacto con las personas con las que tenías más relación. Lentamente, se van alejando todos.

Un día te das cuenta de que estás abismalmente solo. Quieres retomar amistades, encontrar otras nuevas… Y sientes que no te sale.

¿Por qué es tan difícil salir de esa cárcel?

Cuanto más tiempo permanezcas aislado, más te costará salir de ahí. Esto se explica por lo siguiente:

La soledad influye en tu manera de entender las relaciones

Las relaciones se enfocan desde el pesimismo. La gente se ha ido marchando y tú asumes, a la hora de contactar con alguien nuevo, que va a ocurrir lo mismo o que estar contigo no es tan interesante como estar con otras personas.

El miedo que sientes a no ser querido y al abandono hace que tú mismo pongas más distancia entre tú y los demás.

La soledad despierta sospechas

La gente se da cuenta de lo solo que estás y, lamentablemente, eso te estigmatiza: Si está solo, por algo será.

Con esa etiqueta que te colocan, es más difícil acercarse a otros o que a ellos les apetezca hacerlo.

La soledad es contagiosa

Cuesta creerlo, ¿verdad? Como si se tratara de una enfermedad infecciosa, la soledad afecta a quien la padece y, tiempo después, a quien tenga contacto con esta persona.

Hay estudios que demuestran que es así, pero basta pensar un poco para llegar uno mismo a esa conclusión. Porque todos terminamos pareciéndonos a las personas con quienes compartimos más tiempo.

Tú te vuelves un solitario taciturno. Coincides de vez en cuando con tu sobrino y, dentro de un año o dos, tu sobrino va por el mismo camino.

A más contacto que tenga tu sobrino contigo, más “aprenderá” de ti y más se impregnará de ese sentimiento.

Pero aquí no acaba el contagio: Tu sobrino, probablemente, también esparcirá el virus de la soledad entre la gente que conozca.

La soledad atrofia tus habilidades sociales

Cuanto más tiempo permanezcas aislado social y emocionalmente de otros, más te costará conectar con ellos cuando quieras hacerlo.

Ocurre igual que con los músculos del cuerpo: Las habilidades que no se usan, se atrofian.

Tú puedes pensar que te cuesta conectar con la gente porque eres “un raro”, cuando no es así. Lo único que está ocurriendo es que estás oxidado hasta para iniciar una simple conversación.

sentimiento de soledad

¿Cómo escapar de esa cárcel?

Primero, siendo consciente de que estás atrapado en un lugar donde no deseas estar. Después, invirtiendo el esfuerzo necesario para salir de ahí.

Toma la iniciativa

Si estás socialmente aislado, prueba a interaccionar con otros. No asumas de primeras que tú no eres interesante (eso son figuraciones tuyas).

Habla con la vecina. Apúntate a un foro. Relaciónate en Facebook… (Si todo el mundo va a su bola y no te hacen caso, no te lo tomes a mal. Así vas practicando.)

Apúntate a un curso. Haz voluntariado social. Llama a antiguos conocidos o amigos. Practica un hobby “conjunto” (un deporte colectivo, bailes de salón, teatro, etc.).

Pon de tu parte a diario y realiza pequeños progresos; un pasito cada día, con el convencimiento de que saldrás de la mazmorra.

Sé más optimista con la gente

O, al menos, no tan pesimista. No todo el mundo te va a despreciar, va a pasar de ti, te considerará poca cosa o se aburrirá contigo.

Hay personas con las que tú haces buena liga. La historia está en encontrarlas y en aproximarte sin tantas reservas, dejado a un lado esas precauciones excesivas e inseguridades.

Y, si por caso necesitas ayuda profesional y está en tu mano acudir a ella, no dudes en hacerlo.

Esto no es cosa de un día. Habrás de esforzarte y de invertir valor y paciencia en el empeño. Pasarás por decepciones y rechazos, pero también experimentarás la sensación cálida de conectar con otras personas.

Y la recompensa final vale la pena: Tu libertad.

Basado en: Why Loneliness Is a Trap and How to Break Free, de Psychology Today.

Imagen de Still Burning

Comments

  1. Hola, vaya esta entrada me ha caído como anillo al dedo. Suelo aislarme. Conozco un montón de gente con la que poco a poco voy perdiendo el contacto. Simplemente no les escribo mas, no los vuelvo a buscar, aislándome cada vez un poco mas. Pero nunca me he sentido sola. Quiero decir, a pesar de todo me he sentido siempre acompañada o a gusto con mi soledad (?) Pero hace poco me di cuenta de lo realmente sola que me encontraba. Solo hablo con mis padres con dos amigas en mi colegio y ya. No mantengo la comunicación con las personas con las que he compartido en cursos, en orquestas… Hace poco me di cuenta de que me hacia falta algo… de que me hacia falta socializar mas y estos me he puesto poco a poco con ello. Le he enviado e-mails algunos antiguos profesores, le he escrito mensajes por facebook a personas con las que tenia tiempo sin hablar y poco a poco me he acercado a conversar con nuevas personas o con otras personas de mi colegio, aunque me cuesta bastante (pero cada vez me cuesta un poquito menos). A veces solo me acerco y digo hola, pregunto como estan, o digo mi opinion sobre alguna situacion… y Eso me ha hecho tan feliz todos estos dias, el solo hecho de intentarlo me da mucha alegria 😀 asi que poco a poco ire tratando de compartir mas (aunque me sienta a gusto en soledad, porque creo que todos necesitamos un poco de ambas cosas, de soledad para reflexionar en silencio, leer o escuchar musica o cualquier cosa y de compartir con los demas). Me encanta tu blog, lo leo todos los días 😀 Un abrazo desde Venezuela

    • Casandra - TBM says:

      Hola, María!

      Cómo me alegro de que hayas contado tu experiencia… Cuando estaba leyendo acerca de este tema (para preparar el escrito) era justo lo que tú has hecho lo que más recomendaban hacer quienes saben de esto.

      Porque la soledad elegida, a ratitos, es buenísima (despeja, tranquiliza, etc.), pero el aislamiento y la desconexión con los otros es otra cosa. Sin darse uno cuenta, va perdiendo soltura incluso para acercarse a saludar o para hablar de temas triviales.

      Aunque acarree sus complicaciones, necesitamos relacionarnos con los demás. Somos animales sociales. 😀

      Muchísimas gracias por exponer tu caso y la solución que encontraste. Si alguien pasa por aquí en la misma situación, confío en que le servirá (al menos para reflexionar).

      Un abrazote grande, grande!

  2. Alberto says:

    La soledad no deseada es un caos. Por un lado, no creo que cambie el modo de comprender las relaciones sociales. Estas, al fin y al cabo, funcionan igual que las que tienes con tus amistades. En lo que sí estoy de acuerdo es en que te atrofias si no tienes vida social. Cuesta más iniciar una conversación y hay veces que tienes pocas ganas de hablar. El deporte es una de las mejores vías para salir de este estado, si bien lleva su tiempo y jugar bien las cartas que te ofrece.

    Saludos, Casandra, tu sitio web es muy bueno. 🙂

    • Casandra - TBM says:

      Muchas gracias por dejar tu opinión, Alberto; por tus palabras tan amables…

      Y gracias también por añadir la recomendación del deporte. Es una buena opción.

      Como con las demás, hay que tener un poquito de paciencia y seguir haciendo pequeños progresos. Del mismo modo en que uno se fue aislando (poco a poco) puede revertir la situación.

      Saludos!! 🙂