Si tú no te cuidas, ¿quién esperas que lo haga?

Esta entrada surge de un mal hábito que sostuve por mucho tiempo: El mal hábito de descuidarme a mí misma. ¿Qué excusa tenía? Estar sola en casa.

Cuando estás tú solo puedes caer en la dejadez, ya sea por pereza o porque creas que algunas cosas sólo se disfrutan cuando son compartidas con otra persona.

Cosas como vestirse bien para estar en casa, hacer acogedor el hogar, cocinar algo especial… Todo eso vale la pena hacerlo por uno mismo. Eso es lo que he aprendido.

En primer lugar, porque nos merecemos esas cosas buenas. ¿Acaso no?

Nos merecemos sentirnos “guapos” al mirarnos al espejo. Nos merecemos una comida estupenda. Nos merecemos el subidón de endorfinas después de hacer ejercicio… Y muchas cosas más.

Estar solo no es excusa para descuidarse. Todo lo contrario: Si no te cuidas bien tú, ¿quién lo va a hacer? Y ésa sería una segunda razón de peso.

relajado

Pequeñas acciones con una gran repercusión

Al llevar a cabo esas acciones que te hacen sentir bien estás lanzándote un beneficioso mensaje a ti mismo: Lo hago porque me lo merezco, porque me importo.

No te arreglas, haces ejercicio, cocinas o limpias para impresionar gratamente a otra persona (en primer término). Lo haces porque tú también eres importante.

Observa la diferencia

Si tienes la costumbre de dejar a un lado esos pequeños gestos cotidianos, porque… total, estás solo, te sugiero que dediques un momento a planteártelo.

Te mereces ese tiempo para cuidar de ti, para mimarte y tratarte como al rey o reina de la casa… SÓLO por ser tú.

Y, si te decides a llevar esta idea a la práctica, observa la diferencia. Observa cómo todos esos gestos repercuten favorablemente en tu bienestar emocional.

En mi caso, han servido de mucho, así como les han servido a otras personas de mi entorno. ¿Te animas tú a mimarte un poquito? Prueba… a ver qué tal te sienta.

Mira, por aquí tenemos una batería de acciones concretas a modo de sugerencia: Plan diario para el cuidado de la autoestima.

Comments

  1. Alberto says:

    Absolutamente cierto, tanto lo bueno como lo malo. Hay una tendencia a descuidarse de sí mismo cuando estamos solos… o incluso sentimos soledad. ¿Para qué nos vamos a arreglar si nadie nos necesita? Es un error que cuesta reconducir hacia mejor camino, porque el resultado suele ser el mismo te arregles o no. Pero hay algo: si te cuidas, siempre habrá oportunidad de que mejore algo: tu compañía, tu bienestar emocional -como dices- y también la autoestima.

    Otra idea para sentirse mejor al respecto: hacernos un regalo. Es innecesario pensar en coches de lujo y chalets en la costa. Basta con que te des una vuelta por alguno de los comercios del sitio donde vives. Compruebas de un vistazo que no te hace falta adquirir lo elitista para sentirte bien.

    ¡Saludos!

    • Casandra - TBM says:

      Coincido totalmente, Alberto. 🙂 El simple hecho de ir a arreglarse el pelo puede ser un buen regalo.

      Además, esta actitud también impacta en las relaciones personales. Alguien que se considera importante (porque lo es) y cuida de sí mismo es menos probable que se involucre en relaciones con personas que no le tratan como merece.

      Muchas gracias por opinar. Saludos… ¡Y buen finde!