Los 7 tips que más me han ayudado a madrugar

Este post es una celebración. Yo solía ser una persona madrugadora, pero el año pasado por estas mismas fechas tenía el horario cambiado. No conseguía madrugar ni por asomo.

Probé con distintos trucos y remedios para levantarme rápidamente por la mañana (porque de ésos conocemos todos un buen puñado).

Unos me fueron bien y otros, que me funcionaron en anteriores ocasiones, no me resultaron.

A continuación, comparto contigo los más efectivos en mi caso. Gracias a ellos, después de unos cuatro meses de práctica, puedo dar por consolidado el hábito: ¡Lo conseguí!

despertador

1. No preocuparme por la hora de ir a dormir

Mi idea inicial era ir acostándome y levantándome más temprano progresivamente, pero este truco (muy sensato) no funcionó conmigo.

Total, que lo hice a la brava: Comencé a levantarme a las cinco de la mañana y, al poco tiempo, se reguló mi hora de ir a la cama. A las diez de la noche ya tengo sueño.

2. Cortar con el estrés

Las broncas y los asuntos sin resolver durante el día estropean el descanso y hace que cueste más madrugar. Tú, ¿qué haces cuando el estrés no te deja dormir bien?

En mi caso, no espero encontrar paz al quedarme dormida. Dedico un buen rato antes a relajarme y a desconectar de las tensiones.

Una cosa que me ha ayudado muchísimo es no “ingerir” noticias por la noche, ni eso, ni polémicas de terceros.

3. No comer durante un buen rato antes de dormir

¿Te ayuda a conciliar el sueño un buen vaso de leche caliente? Adelante.

A mí lo que me ha funcionado mejor es no tomar nada (salvo agua) un par de horas antes de ir a la cama.

4. Alarmas estratégicamente colocadas

Al principio, cuando me costaba mucho despegarme del colchón, necesité tres alarmas distribuidas por la habitación. (Mis vecinos deben odiarme.)

Ahora tengo con una, por suerte para todos. Y, a días, me levanto antes de que suene.

5. Tener un compromiso matinal

Cuando te están esperando a primera hora de la mañana, madrugar cuesta menos.

En mi caso, encontré un compañero de madrugones. Todos los días, a las seis de la mañana, nos vemos para ir a ejercitarnos en el parque y liberar las primeras endorfinas del día.

6. Dejar la ropa preparada

Los preparativos de la noche anterior son de gran ayuda. Cuanto más fácil puedas ponerte el paso a la acción, tanto mejor.

Ahorras en tiempo y en fastidio si, como yo, dejas la ropa (o lo que necesites a primera hora) listo desde la noche.

7. Hacer algo agradable y disfrutarlo

No es lo mismo levantarte para estudiar, por ejemplo (suponiendo que no te apetezca lo más mínimo), que madrugar para realizar una actividad que te haga sentir bien.

Como te digo, pocos minutos después de vestirme, estoy dando brincos por la Naturaleza. (Quizás yo sea un poco rara, pero a mí ninguna fiesta me gusta más que ver amanecer.)

Lo que cuenta es que tú elijas lo tuyo. Si a ti te gusta más desayunar con calma y leerte el capítulo de un libro emocionante, ¡disfrútalo! Sea lo que sea, trata de pasarlo bien.

Porque, cuando consigues madrugar y lo haces de buen ánimo, el resto del día es más llevadero y te cuesta menos madrugar las siguientes veces.

Si algo de lo anterior te sirve, ¡doble celebración! Qué buen día éste.

Comments

  1. Alberto says:

    Hay veces que el estrés te llega por aburrimiento o por sentimiento de soledad. En ese caso, pienso yo, lo mejor es dejar de hacer lo que estás haciendo y optar por irte a la cama. Es un sitio que relacionamos con el descanso y, por nuestro bien, tenemos que descansar antes que darle vueltas al coco. Es como el que va a una biblioteca: se obliga a estudiar porque todos hacen lo mismo. En la cama, el cometido correspondiente también.

    El compromiso matinal es esencial. “Si no tengo nada que hacer, ¿para qué voy a levantarme?” Esto nos pasa a más de uno. Es duro estar levantado y no tener nada que hacer o nada que te motive hacer. En ese caso, mejor pensar un poco en qué puedes aprovechar el día y, a la mínima acción que se te ocurra, salir de la cama.

    También es importante que la primera actividad del día sea agradable. Por ello, yo no me despertaba a caso hecho para estudiar cuando estaba en la universidad. Prefería echar horas por la tarde y por la noche, de forma que te fueras a dormir sabiendo que habías cumplido y con la consecuente ventaja de que cuando te levantases podrías empezar a hacer lo que quisieras, esa actividad que te gusta para luego, por la tarde, volver a la carga con los libros y los apuntes.

    Un apunte sobre el despertador: yo añadiría que es recomendable colocarlo en un sitio lo bastante alejado como para tener que ponerte de pie para apagarlo.

    ¡Saludos!

    • Casandra - TBM says:

      Buenas sugerencias, Alberto.

      Con lo de colocar el despertador lejos coincido totalmente. Son incontables las noches en las que lo apagué sin darme cuenta. 😀 Y veo que hay gente a quien le pasa lo mismo…

      Bueno, en realidad coincido en casi todo lo que has dicho. 😉

      Quizás a mí me funciona un poquito mejor decidir el día de antes qué voy a hacer cuando me levante. En el mismo momento de abrir los ojos no consigo inspirarme tan bien, ja, ja…

      Muchísimas gracias por tu aporte.

      Saludos… ¡Buena semana!

  2. Buenos consejos. Creo que también depende de la persona, conozco gente que no le cuesta nada madrugar, en cambio yo soy malisimo, me cuesta la vida.

    Me gusta mucho vuestros consejos.

    • Casandra - TBM says:

      Muchas gracias, Jose… A mí también me costaba la vida madrugar (sobre todo con el frío). 😀 Pero, a fuerza de intentarlo… ya ves.