¿Por qué es importante que sigas reforzando tu autoestima?

Tener una autoestima sana no es la panacea.

Seguirás teniendo problemas y temores. Fracasarás cuando toque. Tu lozana autoestima no te hará, necesariamente, mejor amigo ni mejor amante. E incluso puede no ser suficiente para impedir que caigas en desastrosos vicios, muy perjudiciales para tu salud.

Eso es lo que nos explican con palabras más formales el profesor Roy F. Baumeister y su equipo. (Fuente) Entonces, ¿para qué sirve cuidar y mejorar la autoestima?

Vamos a dar por buenas las afirmaciones de arriba y a suponer que tener una autoestima fuerte NO es lo más de lo más.

Aun así, cultivar una autoestima sana sigue siendo muy importante, al menos, si te interesa tener una vida agradable.

¿Por qué? Apuntemos unas cuantas razones.

autoestima fuerte

1. Eres más feliz

El mundo no se te pone de cara cuando tu autoestima es fuerte. Pero sí te sientes mejor cuando estás a gusto siendo tú mismo.

Luego están los problemas, las decepciones y todas las experiencias negativas que se te ocurran. ¿No crees que es más fácil afrontarlos cuando estás dispuesto a luchar por ti mismo? ¿No estás más fuerte para hacerlo?

La autoestima es para la mente lo mismo que puede ser el sistema inmunitario para el cuerpo. Cuando falla, cualquier cosa te afecta más. Veamoslo así para entenderlo, aunque los sanitarios se enfaden con la comparación. 😉

2. Ganas en estabilidad

Cuando te quieres como eres, no te desgastas tanto buscando desesperadamente el visto bueno de otros, ni te caes por un abismo cuando te rechazan o te aplastan.

Tu bienestar depende más de ti que de lo que digan o hagan otros. A ver si no es esto menos estresante…

3. Te animas a darte más cosas buenas a ti mismo

Eres consciente de que mereces algo bueno y quieres conseguirlo porque tú lo vales (que diría el anuncio de cosméticos).

Evitas autosabotajes como: Soy un desastre. No voy a poder. No estoy preparado. Mejor ni lo intento. Etc.

4. Incide de manera positiva en tus relaciones

Es innecesario que te creas un semidiós o que actúes como tal para que los demás te traten bien. Basta con que tú te consideres merecedor de respeto y de cariño. Así mantienes lejos a los que no te tratan como tú mereces.

Y, si tú también brindas esa atención a los demás, tienes más papeletas para que tus relaciones sean saludables. Disminuyen la frecuencia e intensidad de problemas como: luchas de poder, control, posesividad, celos y demás dramas que tienen sus raíces en una baja autoestima.

Conclusión: Aunque una autoestima sana no sea lo único que se necesita para triunfar siendo feliz, ayuda bastante. Y siempre es mejor cuidarla que descuidarla, ¿no crees?

Imagen de Scott Swigart