Asigna un límite de tiempo a tus tareas

Hay tareas aparentemente sencillas que consumen todo tu tiempo disponible; otras, que quedan postergadas hasta encontrarles un hueco en tu agenda (un hueco que no aparece).

  • ¿Tardas toda la tarde en escribir un correo, en limpiar la cocina o en ordenar un armario?
  • ¿Quieres leer ese libro que compraste pero no encuentras un minuto libre?

Para todas esas tareas, aquí tenemos una práctica efectiva: Asignarles un límite de tiempo para terminarlas.

¿Cómo lo llevas a cabo?

micro-productividad(1) Haz una lista con esas tareas que no tienen asignado un plazo para terminarlas. Pueden ser tareas diarias o tareas a largo plazo.

(2) Haz un cálculo aproximado del tiempo que pueden consumir y establece un tiempo límite para dichas tareas (ya sea en tu agenda o en el calendario).

Para tareas que realizas habitualmente es de ayuda que, antes de calcular, observes cuánto tiempo tardas en hacerlas.

(3) Búscales el hueco. Si es una tarea de diario, asígnale una hora para terminar. Si es a largo plazo, marca el día en el que tiene que estar lista.

En el segundo caso, reserva una porción de tiempo (diaria, semanal…) para dedicarte a esa tarea que elijas. Esta técnica se conoce como time-boxing y tiene muchas ventajas.

Tanto en las tareas diarias como en las largas, es importante que trabajes en lo más importante, dejando los detalles para el final. Cuando termines, entonces los pules.

Si, a pesar de asignarles un límite, no terminas de creerte su urgencia, puedes recurrir al siguiente truco: Crear un evento alrededor o justo en el límite, para asegurarte de que terminas la tarea.

¿Ejemplos?

En tareas de diario se me ocurren: Ir al cine (que te apetece muchísimo) después de terminar el trabajo que sea. Vale el cine, una cena… Ahí manda tu creatividad.

En las tareas a largo plazo: Irte de fin de semana playero; invitar a tus amigos a casa (después del trabajazo de pintarla); recibir el dinero que apostaste con tu madre: Sí, mamá. ¿Ves que me dio tiempo a pintarla?

Bueno, me ahorro las bromas. 😀 Pero no por ello desconfíes de la efectividad de la idea. Tú, pruébala y cerciórate por ti mismo.