Tienes momentos felices por vivir

Has trabajado durísimo durante la semana. Por poco si se te va la cabeza con tanto lío y con todos los problemas que te rodean (algunos, aún pendientes de solucionarse).

Llega el fin de semana y te tomas una pausa. ¿Es un buen día? ¿Un día feliz? ¿Qué tiene de particular que te eches una buena siesta o que almuerces con un amigo?

Quizás no lo veas especial, porque das por hecho que es un día de descanso o porque arrojas la excusa de que, con la de preocupaciones que tienes, para celebraciones estás tú…

Tómalo en cuenta

Si te es prácticamente imposible reconocer la belleza de un día “normal”, pronto formarán todos parte de una cadena gris, monótona, donde un eslabón es igual que el que le sigue.

Para que un día sea feliz no hace falta que venga marcado en rojo en el calendario, ni que ocurra una maravilla sobrecogedora, ni tan siquiera que sea fin de semana…

momentos felices

Un día cualquiera puede ser el más feliz del año o incluso uno de los más felices de tu vida.

Hoy, que parece un día tan ordinario, puedes recibir una buena noticia; tu niño puede decir su primera palabra; a un amigo quizás se le ocurra una broma que te haga reír durante una hora; o tú tal vez te atrevas a conducir por la autovía venciendo el miedo que te daba.

Son instantes significativos. La vida se llena de ellos. Ojalá que, por prestarles más atención a los problemas, no olvides celebrarlos como únicos y maravillosos que son.

Guarda esos momentos

¿En tu corazón? Sí, también. Pero, ¿por qué no hacer el recuerdo más tangible?

No sé si te parecerá una propuesta absurda, pero ya que la tecnología nos pone tan fácil tomar fotos o dejar notas dondequiera, sería una buena idea hacerlo con este tipo de momentos.

Imagínate meses o años más tarde releyendo esas anotaciones o viendo las fotos que tomaste de ese día en el que le pusiste un gorrito simpático a tu mascota.

Días ordinarios en los que ocurrió algo especial, que queda inmortalizado quizás en dos o tres líneas… o en un par de fotos.

Puede que en un tiempo les eches un ojo a esos recuerdos y no puedas evitar sonreír reviviendo esos instantes acontecidos en un día cualquiera; un día que fue muy feliz y que, junto a otros días aparentemente ordinarios, te prueban que la felicidad se abre paso entre los problemas.

¿Te animas a conservar esos detalles? ¿Guardarías una tarjeta o anotarías en una libreta lo bueno que ha pasado en un día cualquiera? ¿Lo bueno que ha pasado hoy mismo?

Quizás, cuando te encuentres con esos instantes, te des las gracias por haberlos conservado. Y tal vez hasta te ayuden a ver la vida de otra manera y a remontar si das con ellos en un día negro, de ésos en los que crees que todo apesta.

Te recordarán que tienes más momentos maravillosos por vivir. ¿Cuál es el siguiente?

Imagen de Nina Matthews