El rechazo en las redes sociales

¿Te sientes mal cuando te rechazan en Facebook o en otra red social?

¿Qué pasa cuando envías una invitación, una solicitud de amistad o dejas un mensaje en el perfil de otro usuario… y no te hace ni caso?

¿Qué tal cuando te borran del cuadrito de “amigos” y no te lo esperas?

¿Y si le pides a un amigo de toda la vida que se haga tu amigo en Facebook y pasa de ti olímpicamente?

redes sociales

Luego lo ves ahí, tan campante, alternando con unos y otros. Mientras que te dices a ti mismo: ¡Que le den! Ni que le hubiera pedido un riñón

Pero dentro de ti queda una sensación incómoda; una espinita puñetera, que molesta casi tanto como si te la hubieran clavado a pie de calle.

Y, sí. El rechazo duele. Si es en Internet, también. Aunque no es lo mismo un rechazo de alguien con quien no tienes apenas relación, que el rechazo de tu novio/a. Acabas de visitar tu perfil y te has enterado de que ha roto contigo porque su nuevo estado es: Soltero y sin compromiso.

¡Qué dolor!

El rechazo ocurre dentro y fuera de las redes sociales. En el mundo “real” todos somos rechazados y también rechazamos a otras personas.

Las razones para rechazar

A ver. Cuando tú has rechazado a alguien en Facebook o donde sea, ¿por qué lo has hecho?

Seguramente, habrá sido por multitud de razones dependiendo de la circunstancia:

  • No usas mucho las redes sociales.
  • No has visto el mensaje.
  • Lo viste. Te gustó. Pero no respondiste.
  • Tuviste que ir al baño de emergencia justo cuando ibas a responder.
  • No estabas de humor ese día.
  • (Sigue con las que quieras.)

La gracia está en que a quien te envió el mensaje no se le ocurrió ninguna de ésas. Lo que pensó fue: Me está despreciando… Y se quedó con la espinita.

Ése es el gran inconveniente de las redes sociales: Como no ves al otro, ni tienes la oportunidad de preguntarle cara a cara, sacas la conclusión que te parece sobre su reacción. Conclusión que no siempre responde a la realidad.

Sí, puede ser que la persona que te rechaza lo haga porque no te soporta y le caes como un tiro. PERO ésa es sólo una razón entre las docenas de razones que pueden darse.

Por ejemplo, si yo te estuviese siguiendo en las redes sociales y tú no dejaras de enviarme invitaciones, actualizaciones y demás, yo te dejaría de seguir en menos que canta un gallo.

¿Es un rechazo hacia tu persona? No, qué va… Es que me abruma ver tantas notificaciones. El problema es mío, no tuyo.

Pues eso mismo pasa en un buen número de ocasiones: Las razones del rechazo no tienen directamente que ver contigo. Atañen al otro.

De hecho, la mayoría de las veces es así. El problema es que a ti, que estás del otro lado, te falta información para llegar a la conclusión correcta.

Moraleja

Si no estás seguro de la razón por la que el otro internauta te ha “hecho ese feo”, no pienses automáticamente que es un rechazo hacia tu persona. Ahórrate la molestia de la espinita. Ya, si te puede la curiosidad, pregúntaselo directamente.

No vale la pena pasar un mal rato por un motivo que no existe. Y, si existiera, tampoco hay que exagerarlo, ¿no te parece?

Venga. Como si fuera la primera vez que te dan de lado o te pegan con la puerta en las narices… Ahora eres más fuerte.

Imagen de Chris Potter