¿Dejas de hacer algo por la actitud o las críticas de los demás?

¿Cuántas veces has estado realizando algo que te hacía ser feliz y te llenaba como persona y lo has dejado de hacer por las críticas que recibías de los demás?

¿Nunca? Te felicito.

Pero, si alguna vez te ha sucedido, te invito a que leas estas reflexiones, porque tratan sobre ello.

Cuanto más nos elevamos, más pequeños parecemos a quienes no saben volar.  (F. Nietzsche)

volarEs normal que, cuando comenzamos a hacer algo que se sale de lo normal o cuando planteamos la idea de emprender cualquier proyecto, salgan a nuestro alrededor voces a favor y voces en contra.

En principio, esto no es nada malo.

Las voces a favor nos ayudan a seguir adelante en nuestro camino y nos dan fuerza.

Y las voces en contra pueden ayudarnos a detectar fallos en aquel proyecto que queremos llevar a cabo o en cualquier cosa que estemos ya haciendo.

Sin embargo, hay que tener cuidado con esas voces, porque el paso de la ayuda al impedimento es muy pequeño, y es conveniente que nos demos cuenta de cuándo se está dando.

Muchos de los que te critiquen, pasarán de críticas constructivas a otras más destructivas, incluso al insulto o la humillación. Y muchos de los que te felicitaban, pasarán a alabarte.

¿Por qué ocurre? Porque estás empezando a volar. Eso confunde a los que no quieren o no saben, y reaccionan como pueden. Algunos de forma violenta y otros de forma sumisa, pero ambos responden a lo mismo: miedo a tus decisiones.

Acepta que tu felicidad puede ser una amenaza.

Tanto aquél que ha pasado a alabarte, como aquél que ahora se empeña en hundirte, son peligrosos para ti.

El primero, porque te colocará en un pedestal. Ahí corres el riesgo de creer que estás haciéndolo todo bien cuando en realidad no es así. Y el segundo, porque realmente puede llegar a hundirte, desanimarte o hacerte daño con sus palabras.

Cuando encuentres quien actúe de esa manera, recuerda que ellos no saben volar y tú sí. Déjalos. Aléjate de sus opiniones y guíate por ti mismo, como hiciste cuando empezaste a alzar el vuelo.

Por supuesto, no me refiero a un distanciamiento físico. Simplemente, cuando tengas que escuchar opiniones, ignora las de este tipo de personas, porque no te ayudarán en absoluto.

Confía sólo en aquéllos que se han mantenido estables desde el primer momento, ya sea felicitándote naturalmente o criticándote constructivamente. Ellos son los que te ayudarán a volar más alto.

Aun así, recuerda que, en última instancia, todo depende de ti, y tú debes decidir. Al fin y al cabo, tú eres el que ha emprendido tu vuelo. No los demás.

¿Qué opinas? ¿Debes dejar de volar porque alguien crea que te vas a quemar las alas? ¿Es frecuente que los que se quedan en el suelo envidien la altura que tomas?

Esta entrada es una contribución de A.G., autor invitado.