10 Hábitos que me sirven para mejorar la productividad

Uno de los grandes beneficios que he obtenido de publicar a diario en este blog ha sido el aprendizaje de conceptos, técnicas y estrategias cuya puesta en práctica está suponiendo una mejora en mi productividad personal.

No soy una experta en la materia. Es más, buena parte de los hábitos que voy a compartir contigo están aún en proceso de mejora.

Pero, como han supuesto un cambio positivo tan evidente en mi vida, me ha apetecido condensarlos todos en una entrada.

Quizás, si no has probado alguna de estas ideas, quieras darle una oportunidad y te alegres tanto como yo de haberlo hecho. Vamos con ellas.

productividad personal

1. Madrugar

No seré yo quien diga que “madrugar es esencial para ser productivo”. Digo que yo me levanto tempranísimo cada día y, desde que lo hago, trabajo mejor y disfruto más.

Lo que sí me atrevo a sugerir es que estudies cuál es el mejor horario para ti, según tus circunstancias. Porque un pequeño ajuste de este tipo puede ser muy significativo.

(Me alegré tanto de retomar esta costumbre, que le hice un homenaje: Los 7 tips que más me han ayudado a madrugar.)

2. Hacer ejercicio a diario

Después de madrugar, está el rato de ejercicio. Cuando regreso de trotar por el mundo, me arreglo y me siento a escribir aquí con las endorfinas haciendo fiesta.

Sea cual sea tu ritmo de vida y tus actividades, considera incluir unos minutos diarios para mover el cuerpo. Es mano de santo para el estrés y todas las complicaciones que se derivan de él.

No te fíes de mí. Compruébalo.

3. Planear el día

¿Sabes? Cuando empecé a publicar a diario estaba ocupada prácticamente el día entero. Pero no era más productiva que ahora.

¿La diferencia? Ahora, antes de meterme en faena, elijo las 3 ó 4 cosas importantes que voy a hacer. Dejo un par de tareas semi-importantes para el final. Y, cuando dan las ocho de la tarde, ¡descanso!

4. Acotar el tiempo de cada actividad

Haciéndole caso al amigo Parkinson, asigno un límite de tiempo para cada tarea. Le pongo empeño a no pasarme del mismo. Y, como ya tengo cálculo, casi siempre termino a la hora prevista.

¿Qué he notado? Que estoy más concentrada y que me lleva mucho menos tiempo que antes cumplir con lo importante.

Claro, no me olvido de la flexibilidad ni de tomarme con esas mismas ganas los descansos.

5. Realizar las tareas de una en una

Alternar la atención entre dos tareas no resulta conmigo. Avanzo más y me canso menos si me concentro en una y, después, me pongo con la siguiente.

6. Agrupar tareas similares

Cuando es posible, intento agrupar pequeñas tareas que sean similares.

Ejemplo: Si tengo que hacer llamadas o contestar e-mails, agrupo varios asuntos de éstos en una sesión. Igual, en lo tocante a limpiar, escribir, salir de compras, etc.

No es lo mismo hacer todas las compras de una vez una mañana, que salir a comprar varias veces a la semana.

7. Reducir las interrupciones

Mientras trabajo no hay Facebook, ni alarmas, ni irrupciones inesperadas de personas que saben que estoy trabajando.

Todas las distracciones que puedo evitar, las evito. Hago lo que puedo. A veces no tengo éxito y, en esos casos, procuro tomármelo con calma.

8. Dejar lo menos importante para el final

Lo que consista en perfeccionar y pulir detalles, para mí va al final.

En general, aquellas tareas que no aportan mejoría sustancial al trabajo o a mi vida, las dejo para lo último. Si sobra tiempo, bien. Y, si considero que no compensan, considero eliminarlas de la lista.

9. Preparar el día siguiente

Procuro dejarme la ropa preparada, la agenda a mano, el escritorio ordenado y el entorno lo más agradable posible para que, el día siguiente, cueste menos arrancar.

Son pequeños detalles, pero sirven para restar estrés y comenzar mejor la mañana.

10. Descansar

Lo más importante que he aprendido es que sólo se puede ser productivo si se toma el descanso en serio.

Dormir, reír, jugar, salir, charlar o practicar un hobby son actividades que no están directamente relacionadas con nuestras obligaciones. Pero nos ayudan a tener ganas y energías para cumplir con ellas.

Espero que construyas tu repertorio personal de hábitos que funcionen para ti a la hora de organizarte. Y, si deseas recomendarnos alguno, ¡adelante!

Imagen de woodleywonderworks