Es un nuevo comienzo

¿Conoces la sensación de estrenar algo bonito y prometedor? Seguro.

El primer día de colegio, el comienzo de las vacaciones, las primeras aproximaciones en una historia de amor, el inicio de la primavera…

salir en primavera

Ahhh… La primavera… Si alguien me preguntase porqué es mi estación favorita, diría precisamente que la relaciono con eso, con un comienzo.

El comienzo que cura las heridas

El comienzo es un punto limpio y luminoso. Blanco, como las hojas de un libro que aún huelen a imprenta. Y a su vez es cálido, al encenderse en el corazón una chispa prometedora y curativa.

Muchas veces dejamos que las malas experiencias nos acompañen más tiempo del necesario. Ya pasaron, pero continuamos cargando con ellas.

Quizás nos faltó cuidar de una relación importante. Quizás cometimos una estupidez o un error fatídico que nos persigue. Quizás herimos a una persona y ya no tenemos la posibilidad de enmendar el daño ni de pedir disculpas.

Nos equivocamos. Fracasamos. Perdimos oportunidades. Desperdiciamos otras… ¿Y quién no?

Pero ahí llega el comienzo, como lo hace la primavera, poniendo ante nuestros ojos un panorama completamente nuevo; despertándonos con una nueva oportunidad.

El pasado quedó atrás. Se impone la sensación del estreno.

Al principio te pregunté que si la conoces, dando por hecho que sí. Lo que ya no sé es si tú quieres sentirla esta vez. Porque se trata de eso: de querer sentirla o de dejarla pasar.

Del mismo modo en el que hubo comienzos en el que alimentaste esa inquietud alegre, quizás los hubo que pasaron sin pena ni gloria. Puede que como el de esta misma mañana.

No está de más recordar que cada día es un nuevo comienzo, una nueva oportunidad para arrojar el costal de culpas y resentimientos, y querer sentir esa sensación de comenzar de nuevo.

La primavera llegará. Pero, ¿para qué esperarla? Cada mañana es un estreno y tú decides si vivirlo así o si seguir esperando.