Cómo rescatar un día improductivo

Todos nosotros tenemos días correosos en los que el trabajo no cunde lo más mínimo o de ésos en los que, por cualquier razón, se nos va parte del día sin que cumplamos lo que teníamos previsto.

Ahí es donde nos vamos a enfocar. ¿Cómo nos sacudimos ese coraje? ¿Cómo llegamos al final del día sin sentirnos tan mal?

Vamos con las ideas.

día improductivo

Procúrate calma

Acepta el día como viene. Y, para este menester, te ayudarán unas cuantas respiraciones profundas. Cierra los ojos y, simplemente, respira durante un par de minutos… o los que necesites.

¿Mejor? ¿Estás menos tenso?

Haz algo cortito y sencillo

En lugar de preocuparte de no haber atendido las obligaciones de hoy al completo, elige una de ese montón (una tarea simple y cortita) y ponte con ella.

Puede tratarse de una llamada de teléfono, de sacar la basura, de poner una lavadora… Tú sabrás. El resto, déjalo estar.

Ahora, unos instantes de balance…

Echa un vistazo a lo que tenías pendiente para hoy. ¿Eran demasiadas tareas para un sólo día? ¿Los imprevistos se cargaron tus planes? ¿Te distrajiste con algo que podrías haber evitado?

Sé honesto contigo mismo. No sientas ni pizca de reparo en asumir tus errores, si es que te has equivocado. Tómatelos como buenas lecciones, que harán que días como éste se repitan con menos frecuencia.

Corta con el drama

Absolutamente todos nosotros tenemos días buenos y días como éste, en los que parece que caminamos cuesta arriba todo el tiempo.

Por tanto, libérate de culpas y lamentos. En lugar de castigarte, allana un poquito el camino de mañana (que es mejor opción).

Las horas pasadas quedaron atrás. Lo que sí puedes es preparar un poquito el escenario de las que siguen.

Por ejemplo: Hacer un horario para mañana, donde reserves un rato para trabajar sin distracciones; ordenar tu espacio de trabajo u ocuparte de otros preparativos que agilicen el día.

Y, si no lo preparas, tampoco te sientas como un trapo. Relájate. Corta con todo y tómate el resto de la tarde y la noche para descansar.

Quizás sea eso lo que más te hace falta. En lugar de recriminarte un mal día, sé bueno contigo. Dentro de pocas horas tienes una nueva oportunidad. Que te pille descansado, ¿no?

Imagen de aphasiafilms