Deja los e-mails de trabajo para mañana

Hace tiempo se me ocurrió la idea de desviar los e-mails de trabajo a mi e-mail personal, para ahorrarme revisar varias cuentas y tenerlo todo junto. Y, ¿sabes? Fue una de las peores ideas que pude tener.

escribir un blogYo soy fan de simplificar las cosas, pero con ese asunto me equivoqué de medio a medio.

Verás. Para que las notificaciones del e-mail no me distraigan, suelo revisarlas en momentos concretos del día.

Uno de ellos, cuando termino de trabajar y falta poco para ir a dormir. Ahí es cuando miro el teléfono y me entero de las novedades.

Habitualmente, en los e-mails de trabajo te plantean un problema o te piden que hagas algo. Así es que, como te puedes imaginar, si los lees justo cuando vas a desconectar del trabajo y el asunto es delicado, te quedas dándole vueltas al tema en la cabeza.

Eso me pasa a mí. No suelo responder hasta el día siguiente, pero me quedo un rato de más pensando y no descanso igual de bien que el día que no tengo notificaciones.

Esto, que es de cajón, ha sido objeto de estudio en tres universidades americanas (artículo, aquí).

Y, a tenor de las conclusiones, los expertos recomiendan no sólo pasar olímpicamente de responder los e-mails de trabajo, sino dejar el teléfono móvil bien lejos un buen rato antes de irse a la cama.

Bueno, el teléfono y el resto de aparatos electrónicos. Aunque no lo parezca, afectan a la calidad del sueño. Y eso se paga en la productividad del día siguiente, ya que no te levantas tan fresco.

Después de esto que te he contado, seguro que te imaginas lo que voy a hacer con el correo y los mensajes nocturnos. ¿Verdad que sí?