Pon tu granito de arena para que se sienta importante

Algo que practicamente todos tenemos en común es nuestra necesidad de sentirnos apreciados, importantes en la vida de las personas con quienes compartimos el camino.

Pocas cosas hay más desmotivadoras que sentirse un cero a la izquierda; un ente que forma parte del decorado; un individuo que da igual que esté, como que no esté, con tal de que cumpla con lo previsto.

Es más difícil sentirse importante y valioso, cuando alrededor hay tan escasas muestras de reconocimiento, gratitud, cariño… o cualquier gesto que nos recuerde que nuestra presencia cuenta en la vida de otros.

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Sabemos que cada uno de nosotros es un ser valioso (lo reconozcan o no). Pero no están de más algunas señales del entorno. Aunque no dependamos de ellas para ser conscientes de que somos valiosos, siempre son motivadoras.

Señales como que nos pregunten qué tal estamos, más por verdadero interés que por cortesía. Como que nos escuchen con atención. Como que nos sonrían al vernos aparecer. O como que nos den las gracias por haber sido de ayuda.

Esas señales nos recuerdan que somos importantes, valiosos, queridos. Y, además, nos conectan a la vida de los demás.

¿Qué tal estaría si nosotros nos dedicamos a reforzar esa conexión? Ayudar a que otro se sienta importante es muy sencillo y cuesta poco trabajo.

Si tú y yo ponemos nuestro granito de arena en que otro se sienta reconocido y valioso, no nos hará ningún mal. Al contrario, podemos ganar bastante, por eso que hemos dicho tantas veces de que la actitud se contagia.

La propuesta es ésa: Tener algún gesto que demuestre a esa persona que su presencia en nuestra vida es positiva. Intentar transmitirle que es importante.

Esa actitud fortalecerá la relación y animará a los demás a tratarnos con esa consideración y cercanía.

Bueno, quizás haya alguno a quien tratemos bien y no corresponda. Es un riesgo, sí. Pero vale la pena correrlo por las personas con quienes sí vamos a estrechar y fortalecer una relación de aprecio y apoyo mutuo.

¿No te parece que vale la pena emplear más los: gracias, por favor, buen trabajo, etc.? ¿Y dar más abrazos, besos y palmaditas en la espalda?

Son gestos que dicen mucho, ¿verdad?

Imagen de neekoh.fi