Desempolva el optimismo y dale fuerza

Tu actitud positiva puede cambiar el panorama al completo.

En condiciones similares, ¿quién crees que tiene más papeletas para llegar a la meta en una carrera: El que piensa que no puede o el que está convencido de que llegará?

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Cambia la carrera por cualquier objetivo o situación vital. En muchas ocasiones, nuestro mayor obstáculo está dentro de nosotros, no fuera.

Ocurre que el miedo y la negatividad ganan terreno, hasta el punto de que lo vemos todo negro y no nos creemos capaces de avanzar.

¿Qué tal si los apartamos y empezamos a creer que sí podemos llegar hasta la meta?

Unas veces llegaremos y otras, no. Pero seguro que suman muchas más, que si nos quedamos atrapados por los pensamientos negativos.

A ver qué te parece este esquema para que vayamos practicando…

1. Corta con el pesimismo

Acalla las voces de tu cabeza que dicen que todo va mal y que, indudablemente, irá a peor. Con ellas a cuestas, ¿quién es el guapo que avanza?

Si te dejas convencer por tan agoreros pronósticos, muy probablemente se cumplan. ¿Cómo esperas tener un buen resultado cuando estás convencido de todo lo contrario?

Para que el panorama no se ennegrezca de lo lindo, manda a todas esas voces a un rincón perdido y diles que se callen.

2. Aléjate un poco

Cuando la adversidad y los contratiempos llegan (y, tarde o temprano, lo hacen), lo suyo es desconectar un poco de la situación.

Necesitas un tiempo para recobrar la calma y la ecuanimidad. ¿Cuánto tiempo? Depende de lo complicado o grave que sea el asunto, y de cómo estés tú para manejarlo.

El que sea, tómatelo.

3. Aproxímate con la cabeza fría

Ahora sí estás listo para pensar en condiciones. Los pensamientos negativos siguen ahí, chillando desde el rincón.

Pero también estás listo para prestarle atención a otras cuestiones; a otros puntos de vista; a ideas más positivas. Es un buen momento para seleccionar y quedarte con lo que te sirva.

4. Explora lo que sí va bien

Hasta en la más calamitosa de las situaciones puedes encontrar algo bueno. Así sea tan pequeñito, como que tienes un techo sobre la cabeza o que aún estás respirando y tirando pa’lante.

Encuentra lo que sí funciona. Haz una lista lo más amplia posible y repásala en tu cabeza.

5. Dale fuerza a lo positivo

Cuando te quedas dando vueltas y más vueltas con tus ideas y pensamientos negativos, acabas creyéndotelos y actuando en consecuencia.

Bien. ¿Y por qué no hacer esto mismo con los pensamientos positivos?

Dales fuerza. Dales alas. Cree que, lo mismo que el sol ha salido hoy, saldrá también mañana. Confía y actúa movido por esa energía.

Puestos a creer, tú eliges en qué hacerlo. Tú decides si tenerle fe a la catástrofe u optar por el optimismo.

Si eliges lo segundo, además de que es más saludable, las probabilidades de éxito aumentan y las de que se nos contagie esa alegría a quienes estamos a tu lado, también.

¿Qué me dices? ¿Comenzamos a vernos capaces de llegar a la meta?

Imagen de entrelec

Comments

  1. Muy buenos consejos. ¡Me encantan! Yo añadiría otro: déjalo ir. Es decir, si un día estás negativo y triste, no te resistas a esa negatividad, disfrutála. Eso sí, al día siguiente, cambia el chip: ¡una persona nueva! Esta técnica funciona muy bien. Porque a veces, si nos resistimos al pesimismo, éste persiste. Me encanta tu blog. 🙂

    • Casandra - TBM says:

      Tienes razón, Inma. Uno se acostumbra incluso a vestir un ceño fruncido. 😀 No está mal ese auto-recordatorio de que podemos elegir sentirnos un poquito mejor. Muchas gracias!