Deja de decir que estás tan ocupado

¿Estás estresado, cansado, agobiado… muy ocupado? Pues, para sentirte un poco mejor, ahí va una idea simple como un botijo. No tienes que saltar, ni meditar, ni respirar a todo pulmón (aunque mal no te haría).

¿Cuál es?

Ésta: Deja de repetirte que estás muy ocupado.

La encontré paseando por Lifehacker.

¿Y por qué funciona? Por dos razones:

demasiado ocupado

1) No estás tan ocupado, en realidad.

Para convencerte, sólo tienes que llevar un registro de las actividades que realizas a diario y del tiempo que empleas en ellas. Con los datos reales en la mano, verás que hay opciones para distribuir tu tiempo de otra manera.

Quizás sí hay un exceso de tareas en tu agenda. Pero analizando esos datos podrás eliminar las que no son tan prioritarias y encontrar huecos con los que no contabas.

2) Te sientes peor cuando te recuerdas lo ocupado que estás.

Si te has fijado, pasa algo parecido cuando tienes sueño, frío o atraviesas cualquier malestar. Al decirte a ti mismo: “Qué cansado estoy“, por ejemplo, cargas de atención a esas sensaciones y las refuerzas.

Esto me lleva a pensar sobre la eficacia de las afirmaciones positivas. ¿Funcionaría decirte a ti mismo que estás fresco como una rosa, cuando te sientes hecho polvo?

En este caso, mi opinión es que no. Porque, aunque insistas en contarle a tu cerebro que estás maravillosamente, hay muchas sensaciones que están apuntando en sentido contrario. La disonancia es demasiado grande. Aunque te repitas cien veces: “¡Oh, qué bien me encuentro!“, es difícil que tu mente te crea.

Una cosa es ésa (forzar una sensación opuesta) y otra, más lógica y sensata, es no ahondar en el malestar. Esto sí es más fácil de hacer.

Nos lo anotamos, pues: Deja de decirte (a ti mismo) que estás tan… ocupado, fastidiado, cansado o aplastado. Porque eso, tan simple, basta para aligerar la situación. 😉