Podemos estar felices de saber que el futuro nos pertenece completamente

Una frase bonita la del título, ¿no te lo parece? Es de Hitler. Pero no estamos aquí para juzgar a las personas, sino para reflexionar acerca de sus proposiciones. Y ésta, independientemente de quien la pronuncie, es bastante interesante, ¿verdad?

futuro

El futuro es tuyo

¿Crees que te pertenece el futuro? Cabe señalar que, en mi opinión, el futuro es un sinónimo de la vida.

Al fin y al cabo, la vida es lo que nos queda por recorrer; el camino que ya está andado, no puede volverse a andar. No en vano, aquél que muere, no tiene futuro; sólo tiene pasado.

Sin embargo, mientras se tenga futuro, se tiene vida, y mientras se tenga vida, se tiene futuro. Son indisolubles.

Así que, aceptado que vida y futuro son sinónimos, asumir que el futuro nos pertenece, supone asumir que la vida nos pertenece. ¿Podría existir una reflexión más bella?

Pero no valdría la pena reflexionar sobre si el futuro nos pertenece, si todo el mundo asumiera que es así.

Antes bien, existen personas que creen que el futuro no les pertenece únicamente a ellos, sino que les pertenece, también, al resto de personas.

¿Y bien? ¿Tu vida pertenece, entonces, al resto de personas? Pensar de ese modo jamás te permitirá vivir tu vida.

Tu futuro, y, por lo tanto, el futuro, debe pertenecerte, puesto que para ti únicamente debe existir un futuro, que es el tuyo.

Y es que, por más que lo intentes, no vas a poder tener el futuro de otra persona. No vas a poder vivir su vida. Así que, ¿por qué seguir dejando que otros decidan sobre la tuya?

Sí, lo sé. Existen personas que queremos que influyan en nuestro futuro y en nuestra vida. Personas que, de hecho, no podemos imaginar separadas de nuestro futuro y nuestra vida.

Sin embargo, debemos ser capaces de ser nosotros quienes permitamos que formen parte de nuestro futuro, y no dejar que éstos tomen esa decisión por nosotros.

Quizá esta reflexión esté resultando un tanto compleja. Me disculpo por ello. Lo que trato de expresar es que has de preocuparte por tu futuro, ya que éste te pertenece.

Si entre tus intereses está el permitir que una persona comparta su futuro con el tuyo, fantástico. Lo que no puedes permitir, bajo ningún concepto, es que aquella persona sea la que marque tus pasos en el largo camino que todavía tienes que andar.

Esta entrada es una contribución de A.G., autor invitado.