Mañana será diferente

El enfado se enfría. La tristeza se marcha. La preocupación se atenúa. Y el fracaso de hoy también quedará atrás.

A veces nos quedamos atrapados en una situación difícil, pensando que es un cepo del que no podremos escapar. La trampa real no es ésa, sino creer que el dolor que sentimos es permanente.

¿Por qué tiene que serlo?

Equivocarte hoy no te impide rectificar mañana. El llanto de hoy no impedirá que vuelvas a reír. La preocupación que nubla tu noche, tarde o temprano, se despejará.

Nada te ata para siempre, a menos que tú lo decidas… y ni aun así.

mañana diferente

Dale una oportunidad a mañana.

Deja que el tiempo te demuestre que el dolor pasa. O, si no lo hace, te enseña cómo manejarlo.

Deja que ponga ante ti el amor, la alegría, la paz y todo eso que hoy sientes tan lejano. Que ahora mismo te falte, no quiere decir que mañana no tengas la oportunidad de sentirlo.

Lo que hoy no ocurre, puede ocurrir mañana. Lo que hoy no te ha salido bien, mañana puede darse. Lo que hoy no está claro, mañana quizás lo esté.

Tú has comprobado que la vida fluye, que cambia cada día y que tú puedes tomar decisiones para ir en la dirección que consideres oportuna.

¿Hoy no ha funcionado? ¿Hoy te has desviado? ¿Hoy te lamentas? Tranquilo. Mañana será diferente.

Imagen de sleepinyourhat