Personas que no quisieras haber conocido

En el curso de tu vida, ¿has encontrado a alguien que quisieras no haber conocido?

Apuesto a que la mayoría hemos pensado en esto.

En el camino hubo algún jefe tirano, compañero arribista, amigo traicionero, vecino aguafiestas, amante vampírico… o quién sabe.

El caso es que, cuando pasa el tiempo y esa persona queda atrás, te das cuenta de lo que has aprendido “gracias” a que la encontraste.

No todas las lecciones son buenas. Pero otras sí. Y con ésas podemos quedarnos.

negatividad

Sí, yo también he conocido alguna persona que me hubiera gustado borrar de un plumazo de mi vida. Por ejemplo, recuerdo un tiempo en el que estaba muy estresada en el trabajo, porque tenía una compañera un poco “especial”.

Era mi jefa inmediata, en realidad, y tenía una insólita habilidad para atribuirse mis modestos progresos delante de la gran jefa. Me cargaba de trabajo; me ninguneaba… Ya te imaginas: un encanto.

En esos días, yo estaba cada vez más amargada. Tanto, que no me daba cuenta de lo que estaba aprendiendo “gracias” a ella.

Mirándolo ahora, desde la distancia, puedo quedarme con lo útil. ¿Y qué fue? Destaco dos progresos:

(1) Di más peso a otras áreas de mi vida. Como en el trabajo lo estaba pasando de pena, trataba de sacar energía de otras relaciones, de otras actividades. Es decir, busqué alternativas para sentirme mejor.

Prácticamente, lo hice de manera intuitiva. Pero funcionó. Gracias a esta personita, aprendí lo mío sobre cómo manejar el estrés en un ambiente de trabajo poco encantador. Y eso me ha servido para más adelante.

(2) Aprendí, también, que el problema no era mío. No se trataba de que yo fuera una incompetente, como ella dejaba caer cada vez que tenía la ocasión.

Por su insistencia, pude haberlo pensado así. Pero un par de compañeros me ayudaron a abrir los ojos y a entender que ella estaba aprovechando su situación de superioridad para sacar ventaja.

Gracias a mis compis, pude localizar dónde estaba el problema realmente: En la conducta de ella hacia mí.

Con el tiempo, esto se convierte en una lección valiosísima. Te vas haciendo más hábil identificando este tipo de situaciones y gestionándolas.

Por lo tanto, esta persona cuyo encuentro en mi vida fue una pesadilla, me ayudó sin saberlo a aprender cosas útiles.

[Si estás en una situación similar, esta entrada puede servirte: Compañeros de trabajo tóxicos.]

No te voy a decir que siempre pase lo mismo. Hay personas que llegan como un huracán y arrasan con todo. Pero sí, que encuentras a muchas personas complicadas que son fuente de aprendizajes valiosos.

Las heridas se curan. Quedan las cicatrices y lo mucho que se aprendió. ¿No te ha pasado algo así?

Para finalizar, permíteme que también considere lo contrario…

Estoy convencida de que, por alguna razón, habrá habido alguien a quien no le ha gustado nada coincidir conmigo (quizás, a mi propia jefa). Espero que estas personas me perdonen y que también puedan quedarse con lo bueno.

Imagen de camil tulcan

Comments

  1. Qué cierto es esto. Yo creo que, a veces, el universo nos pone delante a ciertas personas para que nosotros nos mejoremos. Un abrazo.

    • Casandra - TBM says:

      Hola, Inma. 😀 Por lo menos, más tarde nos damos cuenta de que ha sido así. Besos!