5 Ideas para cuando la tecnología te estresa

La tecnología nos hace la vida más fácil, pero también puede convertirse en una fuente de estrés. ¿Qué haces tú cuando lidiar con los aparatos te pone de los nervios?

Qué haces cuando tienes poco tiempo para aprender a manejar un programa y le temes a pulsar cualquier tecla. Qué haces cuando el teléfono se desconfigura por las buenas. Qué haces cuando la impresora se vuelve loca. O qué haces cuando vas a encender el portátil y éste ha decidido fundirse para los restos…

Eso último es lo que me ha pasado a mí hace apenas horas, justo cuando tenía más tareas pendientes. Y, para redondear la experiencia, comparto contigo un puñado de ideas para aplicar en estos casos.

desconecta

(1) Sal de la habitación

Para empezar, un cambio rápido de entorno te vendrá muy bien.

¿Estás nervioso y cabreado? ¿A punto de tirar el aparato por la ventana? Déjalo reposar unos minutos y salte de ahí.

(2) Respira

Quizás te aburras de leerlo, pero una serie de respiraciones profundas no puede faltar en estos casos. Si lo necesitas, cierra los ojos. Intenta prestar atención sólo a eso: a respirar.

Vale, vale. En tu mente resuenan los ecos del agobio: ¡Esto es una pérdida de tiempo! ¡El trabajo no va a hacerse solo!

Deja que se aplaque el ruido. Ahora la prioridad es calmarse. Porque a ver quién es el guapo que puede concentrarse para trabajar teniendo los nervios de punta.

(3) Busca el botiquín

Cuando te haces una cortada en el dedo, lavas la herida, la desinfectas, te pones una tirita… Eso es lo habitual.

En este caso, no tienes la cortada en el dedo, sino un estado emocional que no es funcional para resolver el problema. ¿Lo vas a dejar así? No creo. Tampoco se te ocurriría seguir trabajando con el dedo chorreando sangre, digo yo.

tiritasRumbo al botiquín, entonces.

¿Y qué tirita te pones?

Tú sabrás cuál es la que mejor te funciona a ti para detener el “chorreo” de emociones negativas: Tomar aire fresco, escuchar tu música favorita, hacer flexiones, llamar a un amigo, etc.

(4) Vuelve a la carga

Te has tomado un poquito de tiempo para despejarte. El problema sigue ahí, pero ahora tu mente está más relajada. Y, gracias a esto, tienes más recursos para enfrentarte al desafío tecnológico.

Quizás, mientras acudiste al botiquín, tu estresada cabecita se fue calmando y se te ocurrió una solución. Ahora cuentas con más claridad para pensar qué hacer.

(5) Míralo desde una perspectiva distinta

Si no hay manera de solucionar el problema con el aparatejo y has agotado todas las tiritas emocionales del botiquín, considera ver el problema en su dimensión real.

Te sientes torpe, agobiado, frustrado por el tiempo que te hace perder el programa o la maquinita en cuestión. Pero ése es un problema que se soluciona investigando un poco más, pidiendo ayuda, comprando otro aparato, etc.

Sí, es un problema pequeño para el mal rato que ocasiona. Cualquier otro que consideres (relacionado con la salud, por ejemplo) es potencialmente más estresante.

Éste es un buen momento para practicar la gratitud y repasar qué cantidad de cosas están marchando bien. Sin ir más lejos, tienes una cabeza que te permite pensar en ellas.

Si te es posible, no dejes que la tecnología te desquicie cuando a los trastos les da por hacer de las suyas. Cálmate, haz lo que puedas y quítale presión al asunto. Tu salud (que es más importante) te lo agradecerá.