Un momento de conexión

Hoy es un día pesado. Un día ocupado, acelerado, abundante en estímulos y distracciones de todo tipo.

Un día ruidoso por fuera y ruidoso por dentro, donde una voz interior parlotea su discurso acerca de lo mal que lo haces, de lo poco que tienes, de lo mal que te has peinado, etc.

Un día de saltos con las manos hacia arriba para alcanzar la perfección u otros ideales elevados.

Precisamente por eso, éste uno de esos días en los que hace más falta un momento de conexión. Y, entre todo el bullicio, puedes encontrarlo.

bullicio

Un niño te ofrece una sonrisa divertida. Un amigo te pone la mano en el hombro. Suena una música y tú comienzas a seguir el ritmo con los pies.

En esos pequeños instantes el día se aquieta. Desaparecen las distracciones y conectas con el momento.

Conectas con la persona, con la música, con la naturaleza, contigo mismo. Eliges conectar, como quien se baja del tren de alta velocidad en una estación hermosa.

La posibilidad de hacerlo está en tus manos. Y la de dejarte llevar por un día frenético sin conceder atención a esos momentos, también.

Hagas lo que hagas, vayas donde vayas, estés solo o en compañía, puedes elegir si conectas o no y con qué o quién lo haces.

Imagen de Nrbelex