Sé específico con tus objetivos

La manera de describir tus metas es importante.

Toma tu tiempo para decidir qué quieres y sé lo más específico posible. Así aumentarás tus probabilidades de éxito.

diana y dardosEsto lo sabemos.

No es lo mismo decir “quiero adelgazar” que “quiero perder 2 kilos”.

La segunda manera de formular el objetivo da un mejor resultado.

Según un estudio (publicado en PLOS ONE), las personas que padecen depresión son más propensas a describir sus objetivos de manera abstracta, muy general. Esto es: Quiero ser más feliz, llevar un estilo de vida más saludable, tener amigos (formulaciones de ese estilo).

El problema de plantearse así los objetivos es que no se sabe por dónde empezar ni hacia dónde ir, con lo que la motivación decae.

Es mucho más probable llegar a la meta que te has propuesto cuando trazas objetivos concretos, no tan vagos. Porque así tienes una idea más clara de las acciones que tendrás que realizar para conseguir esos objetivos.

Desde luego, no hay nada de malo en partir de un objetivo muy general. Por ejemplo: Quiero ser más feliz. Puedes empezar por ahí, hasta que llegues a los objetivos específicos que a ti te interesan.

En este ejemplo, podrías preguntarte: qué es la felicidad para ti; qué rasgos tiene una persona feliz; qué hace esa persona a diario… Y así vas trasladando esas ideas a tu propia vida. Vas afinando, hasta que llegas a puntos concretos que a ti te harían más feliz, como:

  • Quiero levantarme cada día a las 7 am.
  • Quiero leerme un libro por semana.
  • Quiero ayudarle a Pepe en la tienda un sábado de cada mes.

Cuanto más concreto seas, tanto mejor. Más fácil será saber qué es lo que tienes que hacer para conseguirlo.

De hecho, es una gran idea que agarres lápiz y papel para trazar un plan (paso por paso). Porque, a medida que lo escribes, va tomando forma en tu cabeza y mengua el estrés que puedas sentir.

Así, sí. Ya sabes por dónde empezar. ¿A que dan más ganas de moverse cuando tienes el camino claro?