Piensa en lo que estás ganando

Cuando consigues lo que te has propuesto, la alegría te invade. A más ambiciosa la meta, mayor la satisfacción.

  • Aprobar un examen difícil.
  • Lograr una mejora en el trabajo.
  • Batir una marca personal.
  • Bajar dos o tres kilitos (y no recuperarlos enseguida).

¡Lo hice! ¡Lo conseguí!

No hay misterio que valga.

Si quieres llegar a ciertas metas, has de poner de tu parte y trabajar enfocado en eso. Has de sumar acciones (una, otra, otra más…). Hasta que un día ves la recompensa.

meta

Ese día en el que ves conquistado tu objetivo, la sensación es maravillosa, impagable, motivadora al máximo. La conquista te da fuerza para trabajar por futuros objetivos.

Porque, cada vez que estás bajo de energía o incluso dispuesto a tirar la toalla, puedes recordar lo bien que te sentiste tras alcanzar el éxito y dejarte inspirar e impulsar por esas sensaciones.

Todos hemos experimentado el fracaso alguna vez. Pero también hemos probado las mieles de los éxitos.

Por ejemplo, el caso del examen: Puedes dedicar esta tarde a probar un videojuego. Es más ameno y alegre que estar estudiando. Pero tú sabes que esa alegría no le llega ni a los talones a la que se siente cuando consigues aprobar… y con buena nota.

O, en otro objetivo, puedes saltarte la dieta a la torera, porque te apetece comer y beber a la salud de Júpiter. Es placentero, sí. Pero es mucho mayor la satisfacción de constatar (con la cinta métrica en la mano) que estás avanzando en tus metas de salud, ¿o no?

Quizás, los humanos seguimos pensando más en las gratificaciones inmediatas que en los grandes logros del futuro. Por algo se dice aquello de: “Más vale pájaro en mano que ciento volando“.

Lo que no vemos es que el éxito no está en el futuro, sino aquí y ahora. Está en cada opción que tenemos delante de las narices.

Cuando decides estudiar en vez de jugar, te estás perdiendo el videojuego, pero también estás ganando parte de la victoria en tu examen.

Cuando decides no abusar de los postres, te estás perdiendo un trozo de tarta, pero estás ganando en tu meta saludable.

Es mucho más motivador pensar que no te privas, que no te castigas, que no pierdes gran cosa al dejarte llevar por la tentación del momento. Al contrario, estás ganando lo que quieres, que es mucho más grande que esa satisfacción momentánea.

Puedes anticipar la alegría de verte cruzando la meta, tocarla, sentirla… Porque, cada opción acertada, cada pequeño paso que das, te acerca más a ella. A cada paso, estás ganando.