Predicción de lo que pasará si sigues trabajando así de cansado

Todos hemos pasado por días de éstos. Días en los que tuvimos que trabajar estando cansadísimos. Cuando no hay más remedio, bueno va.

Pero, si existe la opción de aparcar el trabajo y recargar baterías, lo más sensato (y productivo) es decantarse por ella.

De lo contrario, ya sabes lo que te espera. Tanto tú como yo podemos hacer una predicción de lo que ocurrirá en este día correoso:

tarea aburrida

1. Los errores se multiplicarán. Incluso te equivocarás en tareas que, en tus días normales, eres capaz de realizar con los ojos cerrados.

2. Tendrás que repetir tareas. ¡Oh, no! ¡Cerraste el documento antes de guardarlo y tienes que volver a escribirlo!

Lo que no sabes es que, cuando lo hagas por segunda vez y se lo entregues al jefe, le parecerá una bazofia y mañana tendrás que rehacerlo al completo.

3. Irás más despacio de lo normal. Como un caracol bailando salsa, vamos.

4. Se te irá el santo al cielo. O, más bien, a la cama. A ratos harás como que trabajas, porque tu cerebro ya estará echando la siesta por su cuenta.

5. Contagiarás a tus compañeros. Tu parsimonia influirá negativamente en la productividad de quienes te rodean. Y no te digo nada si encima bostezas o te quejas sin cesar… Será un día difícil también para ellos.

6. Estarás de mal genio. Cansancio e irritabilidad son parientes cercanos. Y, si encima no das pie con bola en las tareas que estás haciendo, es mejor que nadie se acerque a ti ni a saludar.

7. Necesitarás más descansos. ¿Cuántas veces te levantarás para ir al baño, tomar café o sacar la cabeza por la ventana? Incontables. Tendrás que parar más veces que de costumbre.

8. Picarás cualquier cosa. ¡Rayos! ¿No hay chicles? Buenas sean las patatas fritas, galletas, almendras…

9. Te irás antes. Nada de lo anterior te aliviará significativamente el malestar. Ni los frecuentes descansos ni el trabajo que le das a la mandíbula para evitar quedarte dormido sin darte cuenta. Entras en razón y decides descansar, que es lo que necesitas: ¡Me voy!

¿Cómo? Ni en broma. Tienes que quedarte hasta terminar o hasta que suene el timbre de salida.

10. Te irás mucho después. Sin ganas, sin concentración y sin pizquita de energía. Terminarás “a los huevos del gallo” (que se dice en mi tierra). Es decir, ¡tardísimo! Pero con la lección bien aprendida:

Trabajar cuando estás muy cansado no compensa, en absoluto.

No obstante, aquí publicamos unas cuantas ideas para esos días en los que no queda más remedio que hacerlo: ¿Cómo sigues trabajando o estudiando a pesar del sueño que tienes?

Ojalá que no tengas que acudir a ellas más que en contadísimas ocasiones.

Imagen de Kaptain Kobold

Comments

  1. Me encantan tus entradas! Sigue así!

    • Casandra - TBM says:

      Gracias por los ánimos, Hugo. 🙂 Ahí vamos, ja, ja…
      ¡Saludos!