Rachas productivas, rachas improductivas

No hace falta que te diga que hay temporadas en las que somos más productivos que otras. Te habrás dado cuenta por experiencia propia.

Hay rachas en las que, en parecidas condiciones de tiempo y energía, avanzas más que otras. Te cunde más, simplemente.

Quizás hayas sido presa de la frustración en esos momentos, días o semanas, en los que no te has sentido inspirado o motivado, sin que hubiera una causa especial que lo explicara.

Tranquilo. Eso nos pasa a todos. Bueno, a todos los que estamos al pie del cañón, tratando de sacar las obligaciones del día (las que sean) adelante.

Ya sé. Por popular que sea el problema, el coraje es el mismo. Quieres avanzar a buen ritmo, pero no lo consigues.

paso de tortuga

El trabajo se hace pesado, correoso. Y tú te tragas la rabia mientras sigues adelante. ¿Por qué hay veces que cuesta tanto hacer lo que otros días es más fácil?

Razones pueden haber las que quieras. Pero, para hacer la situación más llevadera, lo más “productivo” que podemos hacer es aceptarla, sin más.

En el trabajo (y en la vida misma) hay etapas de subida y, también, de bajada o de estancamiento. Obviamente, preferimos las primeras.

Preferimos estar inspirados; tener las cosas claras; terminar a tiempo; hacer y que se nos reconozca, etc.

Pero también hay etapas de “lo otro”: de dudas, de retrocesos, de desgaste, de aburrimiento, etc.

Son sólo etapas, rachas; algo temporal. Eso es lo que nos ayudará en esos días en los que cuesta tantísimo avanzar: Reconocer que estamos atravesando por la parte del ciclo que menos nos gusta y aceptarlo.

No pasa nada por perder el ritmo un día, una semana o un mes. Quizás es justo eso lo que están necesitando el cuerpo y la mente: despejarse, descansar, cambiar de aires… Ni pasa por seguir con el trabajo, pero sin estar molesto con uno mismo por no funcionar con la constancia y precisión de un reloj suizo.

El estrés de rendir siempre al máximo podemos ahorrárnoslo. Ya avanzaremos con más fluidez. Volverán la claridad, la inspiración y el ritmillo ágil. No nos desesperemos y llevemos el día lo mejor que se pueda. ¿Te parece?