¿Qué tiene que cambiar para que seas feliz?

Quizás estés viviendo una mala racha (o pésima) y hayas considerado que, si llegara algo bueno a tu vida, podrías ser feliz… al fin.

Que llegara un amor a cerrar el capítulo largo de la soledad que estás viviendo. Que llegara un buen trabajo y mejorase así tu situación económica. O, mejor aún, que te tocase la lotería.

Ojalá ocurriera. Aunque tú sabes que, la mayoría de las veces, quien tiene que trabajar por aquello que quiere que ocurra eres tú. Que te caiga del cielo es menos probable.

E incluso así, siendo tú el artífice del cambio, también es raro que una única circunstancia favorable te haga feliz para siempre.

corazón en la hierba

Puedes iniciar ese romance que esperas, comenzar a trabajar en lo que sueñas o disfrutar de tus ganancias en la lotería. Pero sucede que, cuando te acostumbras a la nueva situación, vuelves a sentirte a disgusto.

Aparecen nuevos problemas, preocupaciones diferentes, una causa que sientes que debería cambiar para que pudieras ser feliz. ¿Otra vez?

Sí, otra vez. Y así será hasta que dejes de esperar que circunstancias externas te rescaten del estrés y de la infelicidad. Aunque lo positivo de todo esto es que eres tú quien puede sacarte del pozo, cultivando la felicidad dentro de ti.

Porque lo bueno que ocurra en el futuro (que ocurrirá) no termina con tus todos tus problemas ni te enseña a ser feliz.

Pueden mejorar las circunstancias, pero tu equipaje emocional es el mismo. Por eso, poco tiempo después, vuelves a sentir la insatisfacción, la preocupación, la misma frustración de antes.

¿Y cómo aprender a ser feliz? Como hemos dicho tantas veces, lo primero es aceptar la realidad tal cual es (sin cambiarla, sin esperar milagros) y comenzar a apreciar lo que sí funciona; todo lo pequeño o grande que es fuente de felicidad.

En ese punto, donde las cosas no marchan divinamente, es donde nosotros podemos aprender a valorar lo bueno. Y, cuando lleguen tiempos mejores (que llegarán), estaremos más preparados para aprovecharlos.

Imagen de Pink Sherbet Photography

Comments

  1. “La vida no tiene ninguna obligación de darnos lo que esperamos de ella” Margaret Mitchell.
    Pero nosotros mismos sí tenemos la obligación de buscar lo que queremos.
    La felicidad, como tú has señalado tantas veces son “los buenos momentos”. No es nada lineal ni permanente. Si así fuera, ¿dónde estaría la gracia?
    Besos y más besos.

    • Casandra - TBM says:

      Sí, Malú. Coincido. Y, además, la vida es relativamente corta. Para qué perder el tiempo con lamentos que aportan tan poco… Podemos hacer otras cosas. 😀

      Gracias, primor. Besotes!!

  2. muy sencillo fácil de entender. buen apocopara quienes desean realizar cambios sanos en sus vidas