Deja que las emociones negativas se vayan por el desagüe

Hay muchos lugares de los que salgo contenta y, entre ellos, no están las oficinas del banco. Hace un rato llegué de ahí, precisamente.

¿Mi estado emocional? Muy equilibrado. Equilibrado en: 50 % depre y 50 % malhumorada.

¿Qué pasaría si yo tuviera compañeros de trabajo? Como nos recuerda Seth Godin, contagiaría a todos ellos con estornudos de tristeza y toses de rabia.

Propagaría mis emociones como si fueran un resfriado común. Cierto. Y, al ratito, todos se sentirían como si hubieran ido al banco conmigo. (Vale. He exagerado un pelín.)

Afortunadamente para ellos, no tengo compañeros de trabajo. Pero estas emociones negativas están fastidiando a la parte de mí que quiere concentrarse. No la dejan pensar.

ducha

¿La solución? La metáfora de Seth Godin tira hacia lavarse las manos. Agua y jabón para limpiarse de emociones contaminantes antes de ponerse a trabajar.

Yo le he hecho caso. Aunque, en lugar de lavarme las manos, he preferido una ducha completa. Y no lo he hecho metafóricamente, sino literalmente. El agua templada ha templado mis emociones y ha ayudado a que se me pase antes el malestar.

¿Dónde llegamos con esto? A lo conveniente que es templar las emociones antes de trabajar.

Tal vez tú no llegas del banco. Estás de mal humor por una discusión que has tenido, por haberte olvidado de hacer algo importante o por cualquier otro motivo. ¿Vas a ponerte a trabajar así?

Si trabajas con gente, tu actitud se les contagiará (y no te extrañe que rebote sobre ti). Y, si estás tú solo, esa turbulencia emocional impedirá que te concentres a gusto.

Por eso, si no es una ducha, date un paseo, canta o haz cualquier otra actividad que temple tus ánimos antes de entrar en faena.

Si quieres, cuando termines el trabajo, te desahogas más a gusto. Aunque quizás… ni haga falta.

Imagen de wester

Comments

  1. Y si no, siempre podrás plantar un rosal (http://mujeryms.blogspot.com.es/2014/06/el-rosal.html) para regocijarte con la felicidad.

    • Casandra - TBM says:

      Muchísimo más poético. Dónde va a parar, ja, ja… Ahora que me doy cuenta, quien lea el título de esta entrada puede relacionarlo con el estreñimiento o algo así. 😀

      La belleza de la naturaleza, digo, es la mar de efectiva para calmar o levantar los ánimos. Me voy a tu entrada. 😉 Gracias, Malú!