¿Qué es lo peor que puede pasar?

Si estás persiguiendo un objetivo, centrarte en lo peor que puede pasar es paralizante, desmoralizante, totalmente desmotivador.

A ver, ¿le pedirías salir a una chica si tienes la convicción de que te rechazará con una risa burlona? Estás puesto en que te va a decir que no… y ni lo intentas.

Sin embargo, una cosa es centrarse en lo negativo y otra es planteárselo, simplemente. En lugar de ser irracionalmente optimista, prefieres considerar la posibilidad de que algo salga mal.

pesimismo

La chica puede decir que sí, pero también puede decir que no. Puedes aprobar un examen o puedes suspenderlo. Puedes ganar o puedes perder… Es sensato pensar que no siempre vamos a obtener de la vida justo lo que deseamos.

Pensar en lo peor que puede ocurrir si fallas no es muy optimista, de acuerdo. Pero también tiene sus puntos positivos. Al imaginarte el peor escenario posible:

  • Planificas con más cautela que si te dejas llevar por un optimismo ciego.
  • Y preparas un plan B o alternativa, en caso de que suceda… lo peor.

¿La chica te dice que sí? Genial. ¿Te dice que no? Encajas el rechazo deportivamente. Total, ya habías pensado en que podía ocurrir y eso te ayuda a digerir la experiencia.

Para recibir algo bueno raras veces hace falta prepararse psicológicamente. Ya ves, ¿a quién le amarga un dulce? Pero, para aceptar lo desagradable, ayuda tener los pies sobre la tierra.

Con el tiempo nos damos cuenta de que no siempre tenemos lo que queremos, ni conseguimos lo que nos merecemos, ni ocurre lo que es justo… A ninguno nos han hecho el mundo a medida.

No hay de qué sorprenderse. En la vida pocas cosas hay seguras. Lo único que puedes controlar es lo que tú haces. Sobre lo demás, no tienes control.

leyes de murphy

Es mucho más duro aceptar y reponerse de un golpe cuando ni se te pasa por la cabeza que pueda llegar. Por eso, un poquitín de pesimismo (con cuentagotas) puede ayudarte a estar preparado para esos malos sucesos.

Quizás no ocurran. Puede que sí… O puede que pase algo que no habías imaginado. Lo bueno es que eres lo suficientemente flexible para tener presente que cualquier cosa puede ocurrir.

Aquí queda la sugerencia: Plantéate lo peor que pueda pasar al principio, pero ponte en marcha centrado en lo que sí quieres que ocurra. Ahora sí, ¡con optimismo!