3 Preguntas para prevenir que objetos inútiles se acumulen en casa

La tentación llama a tu puerta. Se unen la posibilidad de comprar el objeto que tienes ante ti con los deseos de tenerlo.

Ya te ves en casa con el nuevo objeto (aparato, herramienta, ropa, etc.). Estás a punto de atacar tu cartera, pero te frenas para hacerte estas tres preguntas.

Me acaba de pasar a mí cuando, tras hacer una compra necesaria, consideré renovar los altavoces del ordenador.

altavoces

(1) ¿Vas a usarlo?

Piensa en experiencias anteriores. ¿Alguna vez cediste a una compra impulsiva? ¿Qué pasó después de los primeros días de novedad? ¿Usarás ese objeto unos cuantos días nada más o estás seguro de que le vas a sacar partido?

Lo mío con los altavoces: Cuando escucho música casi siempre utilizo los auriculares. (Ganas de comprar disminuyendo…)

(2) ¿Te hace falta ahora mismo?

Si tienes un objeto que, actualmente, cumple la función del que quieres, ¿no será mejor esperar a que el de ahora se estropee?

Si no tienes uno exactamente igual, pero puedes arreglártelas con alternativas, también es para pensárselo.

El dilema de los altavoces: Tengo unos viejos (de la prehistoria informática) y aún funcionan. En las pocas ocasiones en las que los necesito, hacen el apaño. Los nuevos son mucho más monos y potentes, pero definitivamente hay cosas que me hacen más falta que unos altavoces modernos. (Ganas de comprar tendiendo a cero.)

(3) ¿Dónde vas a guardarlo?

Ya sea decorativo o funcional, el objeto ocupará un lugar en tu casa. ¿Cuál será? Si estás apurado de espacio, esta pregunta es más importante.

En la cuestión de los altavoces, el espacio no es mucho problema. Claro, que si no les voy a dar mucho uso, son otro trasto al que quitar polvo. (Ganas de comprar… anuladas.)

Estas tres simples preguntas servirán para que entren menos objetos en casa que, al poco tiempo, estén acumulando polvo y estorbando. Y, por supuesto, también nos ayudan a ahorrar.

Imagen de AMELIA SPEED