¿Trabajas con alguien que deja las cosas para mañana?

Admitamos que todos hemos practicado eso de la procrastinación: “Luego lo hago.” Aunque hay personas que procrastinan mucho más que otras.

Si tú eres de los que procrastinan sólo ocasionalmente y tienes que tratar a menudo con una o varias personas que acostumbran a dejar las cosas para más tarde, hay ciertas cosas que puedes hacer para “animarlos” a trabajar.

¿Alguien de la familia deja colgadas sus tareas? ¿Un colega del trabajo, quizás? ¿Un subordinado? ¿Un técnico a quien llamas porque tienes una avería doméstica?

Hablando de los técnicos u otros profesionales… ¿A que te han dicho muchas veces que se ocupan de lo tuyo “mañana”?

escritorio

Mañana, no. ¡Es urgente!

No sé cómo funciona por donde tú vives, pero aquí el problema de los técnicos es, básicamente, que no saben organizarse. Atienden los problemas conforme van llegando y/o según la urgencia que perciben en el asunto.

Tú les haces un encargo y suelen dejártelo para mañana, porque en el camino se les atraviesan cosas más urgentes, mejor remuneradas o que les hacen más gracia.

La solución para atajar esto es hacerlo urgente en cuanto le cuentas tus problemas al técnico (o profesional que sea). Y, cuando la cosa no es urgente, tienes que exagerar un poquitín: “Mire usted, necesito que venga lo antes posible. ¡Mi familia está en peligro!

El problema es que, como la cosa funciona así por sistema, todos exageran cuando llaman al técnico. Con lo cual, todos los problemas son lo mismo de urgentes. Y, si tú no le das al tuyo ese nivel de urgencia, prepárate a esperar… no hasta mañana, sino hasta mucho más tarde.

Con el procrastinador, las cosas claras

Lo de la urgencia funciona de vez en cuando. Pero no es el único recurso con el que abordar a la persona de organización caótica. Tienes otros dos: orden y claridad.

Cuando le vayas a encargar algo a este procrastinador de tu vida, asegúrate de explicarle muy bien el problema, lo que quieres que haga. Y, desde luego, acuerda con él/ella el plazo en el que estará listo.

¿Puedes hacerlo? ¿Tienes todo lo que necesitas a mano? ¿Cuándo estará listo?

Asegúrate de que se ha enterado y de que confirma el acuerdo:

Muy bien. Mañana a las cinco.

Lo ideal es que lo acordado quede por escrito. Si es factible, toma nota en tu agenda. Y no te olvides de hacer hincapié en la razón por la que es importante que el trabajo quede hecho.

Todo está clarísimo, ¿verdad? Así hay más probabilidades de que el procrastinador cumpla a tiempo.

En caso de que estemos hablando de alguien de la familia o de un compañero o amigo que vemos que no va a cumplir con lo acordado, ni aun teniéndolo claro como el agua, no es buena idea terminar el trabajo por él/ella o ir corriendo a ayudarle.

Si es una persona que acostumbra a escaquearse de sus responsabilidades, lo que conseguimos con esa acción es reforzar ese comportamiento. Más procrastinador se vuelve.

Qué contento me tienes

Cuando el supuesto procrastinador cumple con lo acordado, toca mostrar satisfacción y recalcar lo formal que ha sido.

Nos alegramos y mostramos confianza en sus habilidades. Y con eso estamos fomentando una actitud contraria a la procrastinación. Para mayor efectividad, hay que hacerlo al instante.

Todo hay que decirlo. También te vas a encontrar con casos muy dramáticos. Como yo, que llevé una televisión a reparar y, después de quince meses de espera, tuve que traerla de vuelta a casa sin que el técnico hubiera hecho un hueco para revisarla.

Todas las semanas pasaba alguien de la familia para ver si la tele estaba lista. El técnico se comprometía para arreglarla en unos días… y mira tú.

Conclusiones

Mostremos comprensión con las personas que suelen procrastinar con frecuencia. La mayoría de las veces tienen un problema de organización o son muy perfeccionistas.

Al mismo tiempo, seamos firmes al hacerles el encargo. Orden y claridad ante todo. Por nuestra parte, que no quede.