Déjalo pasar

Te encuentras con una persona que te dedica un comentario desagradable. Quizás, discutes. Y, cuando te quedas a solas, el coraje no te deja pensar en otra cosa. Sigues dándole vueltas a lo que te ha dicho.

Más allá del mal rato que has pasado, te has convertido en rehén de esta persona.

Ahí está, monopolizando tu mente, quién sabe por cuántas horas más.

enfadado

Sí, sí… Se ha portado mal.

Te ha ignorado, te ha gritado, te ha mirado con mala cara…

Y a ti, naturalmente, te ha sentado como un tiro. Después de eso, continúas estresado, malhumorado o triste. Quién sabe si podrás dormir del disgusto…

Lo que son las cosas. Tal vez, esta persona esté descansando a pierna suelta o viendo una película, mientras tú aún estás “secuestrado” por la situación. O, sea lo que sea lo que esté haciendo, ¿qué ganas tú manteniendo esa tensión?

¿Quieres liberarte del mal rollo? Respira profundamente.

Toma aire lentamente y exhala cada pensamiento sobre él/ella y sobre la situación. Presta atención a la calma, que va haciendo a un lado al coraje.

Respira y deja que tu mente se prepare para lo que quieres hacer ahora: ¿dormir, salir a divertirte, trabajar, estudiar…?

Si no lo haces, tu atención, tu energía y tu tiempo seguirán secuestrados a merced de quien se propuso fastidiarte el día. ¿Dejarás que se salga con la suya?

Moraleja: No permitas que un problema insignificante te prive de tu libertad en este día. Dijera lo que dijera Fulanito o Menganita, déjalo pasar.