Libérate de la presión de las expectativas ajenas

Hay veces en las que haces las cosas no porque quieras o porque debas, sino porque otro espera que las hagas.

Este tema sale de esta situación: Mi padre está muy preocupado porque le han invitado a una boda; no quiere ir al convite, pero tampoco quiere quedar mal con quien espera que asista.

Lo gracioso es que nadie le ha insistido en que vaya. Él se imagina que la otra persona espera su asistencia.

Valga el ejemplo para hacerlo extensible a otras situaciones: Cuando te ves en la “obligación” de hacer algo porque otro te insiste o porque te imaginas que se decepcionará si no cumples.

presiones

Deja que te apunte con el dardo: Yo te invito a mi boda y te digo que, si no vas, lo tomaré como un desprecio y me sentiré mal. (No te tienes que imaginar nada. Ya te lo dejo clarito.)

Llega el sonado día. Tú no asistes a mi boda y, sí, estoy resentida contigo. Pero lo más venenoso del caso es que tú también estás resentido conmigo, porque te presioné (prácticamente, te chantajeé). No tuve en cuenta las razones por las que tú no quisiste o no pudiste ir… y eso te dolió.

Más claro: Las expectativas sobre las acciones de otros llevan al resentimiento.

Yo estoy resentida, si no cumples con lo que espero de ti. Y tú estás resentido conmigo, porque directa o indirectamente te estoy forzando a que hagas una cosa que no quieres.

¿Qué solución tiene este bucle tóxico?

Ahí va una: liberarte de las expectativas de otros. Porque tú no eres responsable de las expectativas de otra persona (sólo de las tuyas).

Dejemos lo banal de la boda y apliquemos la idea a otros asuntos que tú imagines.

Yo te estoy presionando con lo que espero de ti. Y tú te sientes agobiado, contrariado, agotado… porque eso que espero no va en línea con lo que tú quieres. ¿Sabes? No tienes porqué “cumplir”.

Si haces lo que yo espero que hagas, hazlo porque a ti te apetece o porque lo ves necesario por ti mismo. Por darme gusto, no lo hagas.

Tú no eres responsable de lo que yo espero ni de cómo me sentiré, si cumples o no cumples con mis expectativas.

Ya sé. A veces no es sencillo liberarse de las expectativas de otros. Hay situaciones muy complejas en las que entran en juego muchas variables. Pero, si la cosa no reviste tanta importancia, libérate.

Es tu tiempo. Es tu vida. Demasiado corta para darle gusto a todos los que esperan cosas de ti o para pasarlo mal intentándolo.

Tranquilo. Yo superaré la decepción de que no cumplas mis expectativas… Si no, peor para mí. 😀