Comentarios inapropiados: Si no estás seguro, calla

¿Alguna vez has hecho un comentario y te has muerto de la vergüenza por lo desafortunado del mismo? Tranquilo. Eso nos ha pasado a todos.

Para que te hagas una idea, me refiero a comentarios de este tipo:

Enhorabuena por tu embarazo. (La mujer no está embarazada, sino que ha engordado un poquito en los últimos tiempos.)

Tu dieta funciona. Estás muy delgadita. (Sí, delgadita. Pero no por una dieta, sino porque la buena mujer está mal de salud.)

Felicidades por tu matrimonio. (No te enteraste de que no llegó a casarse, porque la novia dejó a este pobre hombre plantado en el altar.)

¡Qué guapa es tu hija! No la conocía. (Y no, no es su hija. Es su pareja.)

en secretoA mí me da un poco de apuro meter la pata con este tipo de comentarios. Así es que trato de no dar por sentado lo que a mí me parece tan evidente.

Suelo callarme hasta que alguien (o el propio interesado) me quita la duda.

Es una idea. Otra, es abordar el asunto de manera más indirecta. Por ejemplo:

Juan, no conozco a esta joven tan guapa que te acompaña

Y ya das pie a que Juan te diga que es su novia (no su hija).

La última vez que cometí un error de éstos fue con un técnico. Me cansé de llamarle Antonio cada vez que iba a su taller, hasta que un día me aclaró que se llama Rafa.

Fue inevitable. No sé porqué yo estaba convencida desde el primer día de que él era Antonio.

Afortunadamente, el muchacho no se molestó con mi confusión. Y, en muchos casos, eso te pasará a ti cuando te equivoques. Tu interlocutor será comprensivo con el fallo.

Otras veces, dependiendo del error, quizás te lance una mirada tipo: “¿Y tú de qué vas?” o te dedique una respuesta cortante.

Tampoco pasa nada. Poco a poco irás siendo más cuidadoso con esos temas delicados (la salud, las relaciones, los nombres…). Serás más prudente con tus comentarios y más habilidoso con tus preguntas.

Lo mismo confío que me pase a mí. Sigamos practicando. 😀

Imagen de Daniela Vladimirova