Ideas para cuando estás muy distraído y necesitas concentrarte

Acabas de llegar de la calle. Has pasado un buen rato viendo vídeos en Internet. Mañana hay un evento especial y estás un poco agitado, etc.

Por lo que sea, tu mente está totalmente dispersa. Como si fuera una resaca, pero sin que duela la cabeza.

El caso es el que hoy tienes que concentrarte en una tarea (o en varias) y a esa mente tuya hay que tirarle de las riendas. ¿Cómo puedes hacerlo?

En primer lugar, tómatelo con calma. Todos tenemos días que son más productivos que otros. No pasa nada por tener un día “loco”.

Si tu mente necesita ese descanso, dáselo. Elige dárselo, sin remordimientos, para que de verdad sea un descanso reparador.

¿No es el caso? ¿Necesitas concentrarte para terminar algo importante? Entonces, vamos con estas propuestas…

héroe en acción

1. Elige lo más, más, más importante

De lo que tienes que hacer, selecciona lo imprescindible; dos o tres tareas, como mucho.

Organízalas de mayor a menor importancia y divide cada una de ellas (en pasos, bloques, capítulos…), según la naturaleza de las mismas. De las tareas, haz subtareas.

Ejemplo: Estudiar el tema 7. Ésa es la tarea grande. Las subtareas pueden ser: (1) Hacer una primera lectura; (2) Elaborar un esquema; (3) Ir punto por punto, deteniéndote en lo esencial…

¿Ya lo tienes todo dividido y secuenciado? ¡Genial!

2. Elimina distracciones

Todas las distracciones que esté en tu mano evitar, evítalas: La tele de fondo, las redes sociales, las alertas del teléfono, etc.

Deja que el mundo vaya a su bola por un rato. Tú vas a estar en lo tuyo.

3. Céntrate en la primera tarea

Llegó la hora de la verdad. Ponte delante de tu primera tarea y no pienses en el resto.

Decide cuánto tiempo vas a emplear en ella. No olvides incluir mini-descansos (cada 30-40 minutos o según precises) para respirar profundamente y/o estirar las piernas.

Mide el tiempo con lo que gustes: con un reloj, con un cronómetro o, si trabajas con el ordenador, con una aplicación online como ésta.

Sumérgete de lleno en la tarea, respetando escrupulosamente los descansos.

4. Terminada la primera, sigue el resto

Cuando termines la primera tarea “grande”, haz un descanso un poquito más largo y vete a por la que sigue.

¿Qué ocurre? ¿Calculaste mal y ya no te da tiempo de ponerte con el resto?

En lugar de deprimirte por eso, mira lo que has hecho. Estabas totalmente disperso. Pero, con tu esfuerzo, sacaste adelante una tarea difícil… o sencilla, quizás. Una con la que no contabas. Fue duro, pero pudiste rescatar un día improductivo.

Vete a descansar, para que mañana tengas energía. Por todos los santos, no te quedes hasta las tantas de la noche para terminar, a menos que no haya más remedio.

5. Sé creativo

Tú, que te conoces mejor que nadie, puedes saber qué ideas te funcionan para ser eficiente. Esto es, para terminar pronto y dejar el trabajo bien hecho.

Ejemplos:

  • Añade un poco de presión. Compite contigo mismo. ¿Has tardado 40 minutos en completar un bloque? Dite a ti mismo que ahora emplearás 30. ¡Y hazlo!
  • Planea recompensas. Si terminas la tarea “gorda” a tiempo, verás dos capítulos de tu serie preferida o te irás a dormir a pierna suelta.
  • Imagínate en una misión especial. Si consigues completar la hazaña en el tiempo previsto, detendrás el mecanismo de la enorme piedra que amenaza con aplastar al amor de tu vida.

¿Qué se te ocurre? A mí me funcionan las pequeñas recompensas. Eso, y la sensación de llegar a la cama cansada, pero contenta de mi victoria. ¡Qué bien se duerme!

En resumen: Si estás muy distraído, pero tienes algo que terminar forzosamente: Organízate. Divide lo que tengas que hacer en bloques. Y automotívate, incentívate con lo que te funcione.

Imagen de JD Hancock