Aprende a elegir tus descansos

El descanso que te ayudará a ser más productivo y, desde luego, el más beneficioso para tu salud es aquél que tú eliges.

¿Sabes elegir tus descansos? ¿Decides cuándo empiezan y cuándo acaban?

El tema parece un poco simple, hasta que te pones a pensar sobre tus costumbres a la hora de tomarte un respiro.

Básicamente, hay tres modos de descansar:

  1. El descanso improvisado. Llamemos así al que realizas casi sin darte cuenta, en medio de otra tarea quizás.
  2. El descanso forzado. Tu cuerpo y tu mente están exhaustos y te ves prácticamente obligado a descansar.
  3. El descanso planeado. (Éste es el bueno y ahora veremos porqué.)

tiempo para descansar

Descanso improvisado

  • Estás trabajando y, sin pensarlo apenas, te tomas cinco minutos para revisar Facebook.
  • Termina tu programa favorito en la tele y te quedas media hora viendo qué echan en todos los canales. Tu aburrimiento crece por instantes.
  • Para matar el tiempo antes de ir a dormir, vagas sin rumbo por Internet.

Son ejemplos de descansos que improvisas. Tienen que ver bastante con la procrastinación. Porque, en realidad, son descansos a medias.

Quizás se produzcan en medio de una tarea que tienes que dejar lista o puede que, sin planearlo, pases toda la noche en una actividad que no te llena.

Puede que te sientas culpable o aburrido y, seguramente, no tan relajado como si te hubieras dado permiso expreso para descansar y hubieras elegido qué hacer para disfrutar de ese tiempo.

Este error lo cometemos con frecuencia. (Y me incluyo.)

Es importante reconocer cuándo estamos descansando sin haberlo decidido. Bien para volver al trabajo o bien para elegir descansar expresamente.

Tanto el trabajo como el descanso rinden más si estamos… en lo que estamos.

Descanso forzado

Te encuentras estresado, agotado… Ya no das pie con bola y no te queda de otra que parar. Puede que, por tu salud, necesites tomarte un día entero, todo un mes o más tiempo para reponerte.

¿Es necesario llegar a estos extremos?

Gracias a la tecnología, es fácil caer en el hábito de permanecer accesible las veinticuatro horas del día, ¡todo el tiempo!

Sin darte cuenta, vas entrando en una maraña donde te llueven las notificaciones y los mensajes de un lado y de otro. Hasta que un día, estás quemado perdido, desconectas todo y te pones a descansar, al fin.

Claro que, estás tan hecho polvo o enfermo… que no lo disfrutas plenamente.

El descanso que eliges tú

¿No es éste el más saludable y placentero? Es mucho más relajante que otros dos.

Imagina. Después de un día de duro trabajo, te das un par de horas para envolverte con la actividad que quieras. El cuerpo, que bien se lo ha ganado, aplaude ese momento de relax que, además, sabe a recompensa por el esfuerzo que has realizado.

¡Ah! Pero no tienes porqué elegir siempre el descanso después de trabajar. Tal vez, en alguna ocasión decidas descansar antes. Te fijas un período de descanso. Lo vives plenamente y, ya que termina, sigues con el trabajo.

Eso, como tú veas, como funcione mejor para ti.

Lo fundamental es que, para que sea un verdadero, saludable y productivo descanso, tú elijas cuándo, cómo y qué hacer con él.

A mí me queda mucho que practicar en este tema. Si a ti también, tranquilo. Iremos mejorando.