Haz la llamada… ¡ya!

Hace días que una llamada está pendiente en tu lista de tareas. Pero es que has tenido mucho lío… No has encontrado el momento de hacerla.

La tarea te persigue como una Campanilla furiosa. Y tú le das largas

Quizás no te apetece pasarte un rato dando explicaciones al teléfono. Qué pesadez… Piensas que, dejando pasar unos días, el problema puede que se olvide o que se arregle solito.

Quizás el asunto sea pedir disculpas, aclarar un malentendido u organizarse para hacer un viaje. Y tú, incómodo, sin pizca de ganas de agarrar el teléfono…

teléfono móvil

Pero, ¿sabes? Lo vas a hacer de una vez. ¡Hoy mismo!

Es sólo una llamada, por favor…. El interesado sabe que te estás haciendo “el longui” para no hablar con él. Sabe que NO has llamado porque NO has querido.

Tú te dices que ha sido por el enjambre de obligaciones de la casa, el trabajo, los niños; porque, con la fatiga que cargas, estás exhausto para hacer una llamada más; porque te dolía la cabeza…

Sigue, sigue apuntando razones. Cuanto más juntes y más complicado pongas el gesto de coger el teléfono y marcar, más suena a que son excusas.

Lo que tú quieres es evitar una llamada incómoda. Si la llamada fuera para hacerte cargo de un premio millonario, por ejemplo, ya le habrías hecho un hueco.

Hazte un favor: Quítate esa presión. Vete hacia el teléfono sin pensar… ¡Y llama! Ve al grano. Habla del meollo del asunto y en un par de minutos te habrás liberado.

Y lo mismo vale para otras tareas incómodas que se quedan colgadas indefinidamente y se pueden resolver en un par de minutos.

He elegido la llamada porque es lo que me toca hacer… ¡ahora mismo! 😆 La voy a realizar ya, para que deje de perseguirme.

¡Ahora es el momento!