Deja de pensar tanto en “eso”

“Eso” es una cuestión que no se te va de la cabeza. Ocurrió en el pasado y se adhiere a tu mente como un chicle pegado a un zapato. O está por suceder y te carcome la preocupación.

Ya se trate de un suceso pasado o futuro, sabes que no te hace bien estar dando vueltas sobre lo mismo. Es desgastante y perjudicial para ti.

Si se trata de algo que quedó en el pasado y que continuamente revives, cargas con un lastre que te impide vivir plenamente tu situación actual.

Además, la “regurgitación” que haces de la mala experiencia merma tu autoestima, así como tu habilidad y confianza en ti mismo para resolver los problemas que tienes ahora enfrente.

En caso de que te preocupes por un evento venidero, lo mismo. Dejas de ocuparte de lo que está sucediendo aquí y ahora. Y total, ¿para qué? Como dijimos hace unos días, la preocupación no te mantiene a salvo de lo que temes.

espiral

¿Por qué he tocado este tema más de una vez? Porque, en algún momento, a todos nos ocurre. Y, dado que yo estoy en uno de ésos, comparto contigo algunas ideas para romper la espiral de la preocupación o “regurgitación”:

1. Haz algo al respecto. La acción te ayudará a desatascarte. Y, en caso de que no haya más que hacer, prueba a escribir. Volcar tu maraña de pensamientos en palabras te ayudará a liberarte y a poner algo de orden.

2. Cuestiona lo que piensas. El fantasma de lo negativo crece cuando lo sigues alimentando con pensamientos catastróficos. Ya que lo sabes, pon en duda lo que te dices a ti mismo: ¿En serio fue para tanto? O… ¿Tan seguro estás de que va a pasar lo peor?

3. Cambia el disco. Dirige tu atención a una tarea que pueda capturarla: Trabaja, arma un puzzle, métete en una buena película, etc. Elige una actividad que te encante (preferiblemente) y que te orille a concentrarte un rato en ella.

4. Por hoy, no hables del asunto. Si ya te desahogaste hablando con una persona de tu confianza, déjalo estar y no vuelvas a lo mismo. Así no te sales del bucle y, cuando termine la conversación, vas a seguir enganchado. ¿Qué tal si hablas de otras cosas?

5. Pulsa “Eject”. Qué asociaciones tan curiosas hace la mente… Yo me acuerdo del primer video-casete que tuve y de la tecla “eject” (la de expulsar la cinta). Sirva como metáfora, si te parece.

Para empezar, tienes que darte cuenta de que el vídeo está reproduciendo la misma película. ¿Otra vez pensando en lo mismo? ¿Estás harto? Pulsa STOP, EJECT… y descansa un poco.

No te preocupes si no te sale a la primera. Cuanto más practiques, más sencillo será conseguirlo. Si no, tranquilo. Volveré para recordártelo (a ti y a mí misma). 😉

Imagen de _Hadock_