3 Ideas para evitar que el trabajo consuma tu tiempo libre

Lo ideal es que el fin de semana esté protagonizado por el descanso. Pero, qué se le va a hacer… Tienes tareas pendientes, sean limpiar, estudiar, sacar al perro o echar un buen rato en la cocina.

Dada la lista de pendientes, ¿cómo evitas que “se coman” todo tu tiempo libre?

Échales un ojo a estas tres ideas, que a mí me han ayudado bastante. Quizás te sirva alguna para estas situaciones:

aspiradora

(1) Mide cuánto tardas en hacer el trabajo.

Eso, lo primero y más importante. Porque, de entrada, esta simple idea tiene tres ventajas:

  1. Tardas menos en hacer lo que estás haciendo cuando estás pendiente del tiempo que lleva. Compruébalo.
  2. Si mides con frecuencia, te haces más hábil estimando el tiempo que empleas en tareas similares.
  3. Identificas distracciones y pequeños fallos, que puedes evitar para poder terminar la tarea aún antes.

(2) Pon un límite de tiempo a tus tareas.

Ya que tienes más o menos claro cuánto tiempo te lleva una tarea, fíjalo. Empieza con ella y termínala en el límite que hayas establecido.

Si te dices, por ejemplo, que vas a limpiar una habitación en 30 minutos, no te pases de ahí.

Yo era muy tramposa llevando esta idea a la práctica. Cuando recién empezaba a escribir en el blog, solía elegir un tema. Vamos a suponer que estimaba una hora de trabajo para esa entrada.

Pues, como estuviera muy emocionada con el asunto, llegaba la hora en la que tenía que terminar y seguía leyendo, escribiendo, puliendo… porque se me iba el santo al cielo. Y tardaba más del doble o el triple de lo previsto.

Eso pasa. Muchas veces no hacemos la estimación correcta. (De ahí que sea útil medir el tiempo para orientarnos.)

Pero otras veces es innecesario dedicar tiempo de más a una tarea, robándole horas al ocio, al descanso, a las relaciones con otros, etc.

En mi caso, me di cuenta de que una entrada no quedaba necesariamente más útil o bonita por emplear tiempo extra en pulir y redondear. Por lo que me fui haciendo un poco más práctica: Si había estimado una hora de trabajo, era una… y no más.

Un truco que ayuda a ceñirte al tiempo disponible es fijar un evento para cuando llega el límite de la tarea. Quedar con un amigo, por ejemplo. U obligarte a ir a la tienda cuando termines.

Ahora mismo, sin ir más lejos, yo he de terminar esta entrada antes de las dos de la tarde, porque me esperan para comer.

(3) Incentívate para terminar pronto.

¡Oh, no! No te presiones en exceso. No vayas con la lengua fuera o a lo loco, con tal de terminar en el tiempo estimado a como dé lugar. Es una cuestión de eficiencia, más que de presiones y de estrés autoimpuesto.

Como sabes, una ayudita extra para la eficiencia es la recompensa que te das cuando dejas el trabajo bien hecho (no perfectísimo) y a tiempo.

Cuando termines, prémiate. Date un paseíto agradable o haz cualquier otra cosa que te sepa a recompensa, menos ponerte ciego a comer o beber. 😀

Minutos después, te pones con la siguiente tarea, si es que queda algo importante por hacer. Y, cuando termines con el lote del día, ¡a descansar con todas las letras!

En definitiva, se trata de darle al trabajo el tiempo que necesita, lo mismo que al descanso y la diversión, que también son precisos. Sigamos, pues, buscando un sano equilibrio. 😉

Imagen de Ricardo Alguacil