Ayuda a otros, pero no dejes de cuidar de ti

¿Qué haces cuando un miembro de tu familia o tu mejor amigo atraviesa un momento muy difícil?

No lo abandonas dejándole toda la papeleta. ¡Claro que no!

Inmediatamente te pones de su lado. Su estrés es tu estrés. Y estás determinado a echar el resto hasta que pase la crisis.

Le apoyas en todo lo que puedes. Quizás, haciendo a un lado tus necesidades. Porque, después de todo, tú estás bien. Lo más importante es ayudar a esta persona, que es quien las está pasando moradas.

echar una mano

¿Sabes? Eso es un error.

Al principio, no. Cuando estalla la crisis y tú te pones de su lado, lo que sientes es un subidón de adrenalina y de actitud positiva, se supone.

Estás en un momento fuerte. Tu determinación de ayudarlo a salir a flote es inquebrantable…

Inquebrantable, hasta que el cuerpo dice: “Basta”

Si la situación se prolonga durante semanas o meses y tú sigues volcado como al principio, tu energía se verá mermada.

Tal vez vuelvas a repetirte que ya cuidarás de ti más tarde, cuando pase la crisis.

Y, sí, es probable que aguantes el tirón hasta ese día. Pero también lo es que llegues hasta ahí exhausto, drenado, hecho polvo. Eso, si no te enfermas por no haber prestado atención a las señales que te estaba enviando tu cuerpo.

Ése es el punto

Cuando afrontas una crisis, necesitas más energía que de costumbre. ¿De dónde la estás sacando tú?

El subidón inicial va decayendo y, si no repostas combustible, te vas a quedar tirado en la cuneta.

Esto vale para tu amigo o familiar, que está en crisis. Y para ti, también, que compartes crisis combatiendo a su lado.

¿La sugerencia?

Establece unos mínimos en tu cuidado personal y respétalos.

Por ejemplo: Tu rato de ejercicio. Tu almuerzo tranquilo. Tu paseo de las tardes. Tu meditación de las noches.

Mantén esas actividades que te ayuden a repostar energía, salvo que un día (excepcionalmente) te saltes alguna/s de esas acciones.

Por ti y por tu salud, sí. Y porque, cuidando de ti, estás en mejores condiciones para ayudar a otros.

¿Te suena razonable?

Imagen de rogiro