¿Cómo te tomas el tiempo de espera?

A pocos nos gusta esperar, pero hemos de hacerlo a menudo. Esperamos en filas, esperamos llamadas, esperamos a personas que llegan tarde, etc.

¿Cómo te tomas tú ese tiempo? ¿Te frustra? ¿Te pone de los nervios?

La idea es que, dependiendo de cómo decidas tomarte ese tiempo, la espera será más o menos tortuosa.

espera

Es muy fácil pensar que la espera es un tiempo desperdiciado. (Yo pensaba así hace pocos años.) De ahí a sentirse tenso y furioso sólo hay un paso.

Piensas en la cantidad de cosas útiles o divertidas en las que podrías estar involucrado y te da rabia de estar ahí, sin hacer nada. Esa rabia se manifiesta en dolor de cabeza, tensión muscular y en la presión sanguínea, que comienza a elevarse.

Te sientes físicamente mal. ¿Es el tiempo de espera el que causa este malestar? No, es tu reacción al mismo. Y podrías reaccionar de un modo distinto si lo quisieras, ¿o no?

Cómo esperar sin desesperar

Apuntemos algunas ideas:

1. Respira profundamente. Evita que la tensión se dispare con esta técnica clásica y efectiva. Respira así varias veces y podrás pensar con más claridad qué hacer a continuación.

2. Cambia el disco. En lugar de ver la espera como una estúpida pérdida de tiempo, considérala una oportunidad.

Me explico: Deja de pensar en lo que podrías estar haciendo (y no puedes) y céntrate en lo que sí puedes y quieres hacer en este momento.

¿Qué eliges? Relajarte, meditar, leer, twittear, hacer planes, observar lo que ocurre alrededor, etc.

Claro, tendrás que adaptarte a lo que te permitan las circunstancias. Pero, opciones, siempre tienes unas cuantas, a parte de la de tirarte de los pelos de la desesperación. (Ésa siempre está ahí.)

3. Recuérdate que es temporal. La espera es más dura cuando estás incómodo o padeciendo algún dolor. O cuando estás acompañando a alguien en esas circunstancias.

Pero, incluso en esos casos, cuando parece que te vas a quedar esperando pa’ los restos, la espera termina.

Conclusión: No tiene porqué gustarte esperar. Tan sólo se trata de que aceptes la situación y no la empeores poniéndote más tenso de la cuenta. Esto es malo para tu salud y no hace que se acorte la espera.

Imagen de Emmanuel Frezzotti