¿Eres de los que maduran con el paso de los años?

Unas personas maduran con el paso de los años. Otras, sólo envejecen. ¿Con cuáles te identificas más?

Hay personas que asocian el paso de los años con pérdidas. Cuerpo y mente van perdiendo flexibilidad, tonicidad, reflejos, etc. El deterioro progresivo se evidencia con signos que todos conocemos.

Qué tristeza… Qué impotencia… Hacerse viejo es una tortura inevitable. Visto así, por supuesto.

Pero el paso de los años también puede dejar ganancias que superan de largo a las pérdidas. Y digo “puede”, porque no todos los que envejecen, ganan.

madurez

Gana aquél que aprende de las experiencias que vive y que utiliza lo aprendido para seguir creciendo. En definitiva, gana el que madura.

Y, ya que los signos de la vejez son conocidos, ¿qué te parece si apuntamos signos de madurez? Verás que muchos adultos (y viejos) han despreciado estas ganancias:

La paciencia

Por ejemplo, paciencia demuestra quien deja pasar una satisfacción inmediata, para tener una recompensa mayor en el futuro.

Ha aprendido que, usualmente, la conquista de objetivos valiosos lleva su tiempo. Por eso, sigue adelante confiando en que los frutos llegarán.

Sí, lo ha aprendido. Con paciencia no se nace ni es una cualidad que se adquiere mágicamente con el paso del tiempo. Y lo mismo ocurre con lo siguiente.

La determinación

Determinación muestra quien es capaz de tomar una decisión por su cuenta y la lleva a término. Esta persona dice que va a hacer algo… ¡y lo hace!

Tampoco esto lo dan los años. El mundo está lleno de personas que dicen que van a hacer cosas y no hacen nada.

La responsabilidad

La persona responsable se hace cargo de su vida. Toma sus decisiones, acepta sus errores y responde por sus acciones.

Es otro signo de madurez, ¿o no? ¿Cuántos llegan a viejos y siguen echando a otros la culpa de su desgracia o depositando en ellos la clave de su felicidad?

Uffff… Muchos.

La capacidad de afrontar situaciones difíciles

Todos nacemos con poca tolerancia a la frustración y a lo incómodo. Y algunos siguen así hasta el fin de sus días: lloriqueando, quejándose y armando una pataleta, en lugar de aceptar la situación como es y hacerle frente con calma.

La persona, llamémosla fuerte, resistente o resiliente, también atraviesa por experiencias desagradables. Pero, una tras otra, aprende a vivirlas de otro modo. Con los años ha ido ganando en entereza y voluntad de superación.

La capacidad de manejar sus emociones

Es fácil es dejarse llevar por la ira o por cualquier otra emoción que emerja. Cualquier niño lo hace cuando le quitan la pelota con la que está jugando. Y lo mismo lo hace ese adulto que, por ejemplo, responde a una situación de manera violenta, porque es “apasionado”.

Lo difícil es manejar esas pasiones. Observarlas aparecer, aceptarlas, darles cauce, elegir una respuesta alternativa… Y esto lo hace la persona que ha aprendido a hacerlo.

 

Para no hacerlo largo, dejémoslo en esos cinco signos que suelen mostrar personas maduras (de más o menos edad). Haber, hay más.

Si te identificas con alguno de ellos o con varios, ¡genial! Eso es que estás acumulando buenas ganancias con el paso de los años. Si no, tranqui. Todavía tenemos camino por delante para desarrollar ésas y otras cualidades. 😉

Y quien quiera ser un viejo inmaduro… lo pasará peor, pero está en todo su derecho. Que cada uno viva como le parezca, ¡digo!

Imagen de eTirana