Paralizado por el miedo a tomar una mala decisión

Aplazas una decisión porque no estás seguro de qué opción es la mejor. Tienes miedo a equivocarte.

Lo vas dejando y dejando… Y, al final, no haces nada o eliges con la cabeza llena de dudas.

¿Aceptas el trabajo que te han ofrecido? ¿Aceptas casarte con… (esa persona)?

La cuestión con ese tipo de decisiones es que, la mayoría de las veces, no puedes estar seguro de qué consecuencias tendrán. Puedes pasarte siglos elaborando hipótesis en tu cabeza… y no acertar ni media.

decidir

Es difícil tener todas las variables bajo control y hacer predicciones exactas.

Cada decisión tiene sus pros y sus contras. Y casi nunca los conoces todos antes de lanzarte. Hay bastantes que averiguas por el camino.

Seguramente, hubo decisiones que tomaste sin estar muy convencido: “Veremos a ver qué pasa…” Para, una vez en marcha, descubrir que fue un acierto maravilloso.

Asimismo, alguna vez habrás tomado una decisión que pareció un acierto al principio, como aceptar una propuesta de trabajo. Pero, con el tiempo, descubriste que no lo fue. Te habría ido mejor en otro lugar (quizás).

¡Te equivocaste! Cometiste un error.

Bueno. Eso no es grave. Todos los cometemos continuamente y tenemos la posibilidad de enmendarlos.

Lo que convierte la decisión que tomaste en una mala decisión es que, después de cometerlo, no hagas nada al respecto.

Por ejemplo, te involucras en una relación con la persona equivocada. Con el tiempo, te das cuenta de que cometiste un error. Eso le pasa a cualquiera. La mala decisión es que no rectifiques y optes por seguir al lado de esa persona toda tu vida.

Una cosa es cometer un error y otra, muy distinta, es persistir en el mismo. Eso es lo que lo hace una mala decisión.

Confía en ti

Confía en tu criterio y/o en tu intuición y toma la decisión que creas oportuna. No tengas miedo de equivocarte. Porque, cuando cometas el error, también tendrás opciones: arreglarlo, aprender del mismo, comenzar de nuevo…

¿Quién sabe lo que ocurrirá?

Quizás, rectificando el error cometido, te encuentres con un panorama completamente distinto. Eso sólo lo puedes saber si corres el riesgo y te lanzas.

Hasta el día de hoy, has tomado infinidad de decisiones y has realizado cambios si no han resultado como esperabas. Así es que ya sabes a qué me refiero.

A todos nos ha pasado y nos seguirá pasando. Eso es bueno. Es señal de que nos movemos.

En mi opinión, las malas decisiones (las peores) son las que consisten en quedarte quieto, sin perseguir lo que quieres, y las que se dejan en manos de terceros o en las del “destino”.

Cometer errores es menos aterrador que eso. ¿No te lo parece?

Imagen de Sky Noir