Ideas para terminar las últimas tareas del día

Estás llegando al final de tu día de trabajo. Sólo te quedan una o dos tareas para acabar. Pero no sabes de dónde vas a sacar las fuerzas y la concentración para dejarlas hechas y marcharte.

No ves la hora de salir. Y, ahí estás, con poca energía y ese par de obstáculos en el camino. ¿Qué haces tú en estas situaciones?

Ahí van estas ideas…

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1. Ayúdate con música

La selección musical dependerá de tus gustos y de la naturaleza de la tarea que estés por finalizar.

Por si estás experimentando con la música que te va mejor, aquí tienes esta entrada: Cómo mejorar tu productividad con música.

En mi caso, he comprobado que me concentro mejor en silencio o con una cortinilla de pink noise (ruido rosa).

2. Despéjate un poco

Llevas casi todo el día apalancado en el mismo sitio. Unos minutos de desconexión pueden refrescarte para dar el empujón final al trabajo.

¿Por ejemplo?

  • Un par de minutos de meditación.
  • Un paseo breve, preferiblemente en el exterior.
  • Una visita al baño, muy calmada. ¡Ah! Mójate bien las muñecas. Ese truquito también refresca la mente.

¿No te ocurre que, cuando te alejas unos instantes del lugar de trabajo, vuelves más inspirado?

3. Piensa en las consecuencias de dejar el trabajo sin hacer

Puedes pensar en lo pesado que será volver a encontrarte con las mismas tareas mañana o en la bronca que te caerá por no terminarlas. A veces, nos motivan más las consecuencias adversas que lo positivo.

A mí, también. Pero sólo de vez en cuando. Casi siempre pienso más en lo agradable que me espera cuando las termine. (Depende de cada uno y del momento.)

4. Programa una alarma

Esto es mano de santo. Ya que no tienes detrás a un equipo de animadores jaleándote o al jefe pendiente de ti, has de empujarte a ti mismo.

Así es que agarra tu temporizador favorito: El del ordenador, el del móvil, o éste mismo (que te comparto desde mis marcadores favoritos).

¿Ya? Ahora, fíjate un tiempo. Por ejemplo, 20 minutos. Y te pones a trabajar como una bala.

Al final de esos 20 minutos, tú mismo puedes jalearte: “¡Sólo queda un último sprint… y listo!”

 

Elige una de esas ideas (o de otras) y aplícala. Verás que terminar con la tarea te cuesta menos de lo que piensas. Y, de paso, irás ampliando o confirmando el repertorio de ideas que mejor te funcionan para ser productivo.

Ánimo. ¡Y a la carga!

Imagen de Jonas Tana